Bronca y resignación entre los usuarios ante el nuevo precio del boleto
A partir de las 0 de hoy, viajar en colectivos cuesta 25,90 pesos. Aseguran que el servicio es “pésimo”, ya que “no se cumplen las frecuencias y las unidades están destruidas”.
A partir de las 0 de hoy, el boleto de colectivos tanto en las líneas urbanas, que se encuentran bajo la órbita del municipio de Resistencia, como de las interurbanas, regenteadas por la Provincia, tiene un valor de 25,90 pesos.

Se concreta así un nuevo golpe al bolsillo de los usuarios que recibieron la novedad entre la bronca, ya que consideran que el servicio es deficiente, y la resignación, debido a que la noticia no sorprende habida cuenta del aumento generalizado en los bienes y servicios registrados en los últimos años.
De hecho, NORTE consultó a los usuarios en la mañana de ayer y, al unísono, se quejaron por la deficiencia en las frecuencias (con esperas que se extienden hasta los 60 minutos) y por el estado de las unidades en general.
AUMENTO ANUNCIADO
La crónica de este aumento anunciado comenzó a escribirse el año pasado y dejó algunas aristas que rozan lo grotesco.
El aumento se definió en la audiencia pública que se realizó el 30 de noviembre de 2019, durante la gestión del ex gobernador Domingo Peppo.
Aquella vez en el Salón Obligado se detalló el plan de costos y se dio por ‘informada‘ a la comunidad de la nueva tarifa. La metodología se repetiría en otro encuentro entre usuarios y representantes de las empresas concretado, días después, en Barranqueras.
El ‘valor real‘ del boleto único se estableció el de $44,91 para las líneas interurbanas y de 36,16 pesos en el caso de las urbanas.
Éste se determinó a partir de un estudio de costos que considera el combustible, el mantenimiento de las unidades y los sueldos de los choferes.
De esa tarifa real, el 40% pasa a ser subsidiado por el gobierno de la provincia por lo que el usuario pagará $25,90. Ese aporte es equivalente a $100 millones por mes para garantizar el precio estipulado, según informaron oficialmente desde el gobierno.
LOS ARGUMENTOS
Desde el sector que nuclea a los empresarios del transporte aseguran que el aumento del precio del boleto tiene su justificación en el incremento de los costos, muchos de ellos atados al dólar y otros que han sufrido cambios importantes como los combustibles.
Remarcan que el año pasado, más allá de la puesta en práctica de programa Chaco Subsidia, la tarifa estuvo prácticamente ‘congelada‘ a un precio que, en rigor, fue calculado con costos de 2017. De todas maneras, más allá del aumento de hoy, advierten que la provincia continuará teniendo uno de los boletos más ‘baratos‘ de la región.
En rigor, sólo en Formosa cuesta menos viajar en colectivo: allí se paga por pasaje unos 25 pesos, mientras que en Misiones y Corrientes el precio alcanza los $26 y $30 respectivamente.
GRAN ESFUERZO
Para los miles de usuarios del transporte público de pasajeros de la capital chaqueña, afrontar el costo del servicio, que además ‘deja mucho que desear‘ según su criterio, es una empresa cada vez más complicada.
NORTE consultó a varios de ellos en una recorrida por el centro de la ciudad realizada ayer y notó la indignación que genera el nuevo precio del boleto.
Es que, haciendo un cálculo rápido, una pareja de adultos que trabaja en doble turno (es decir que viaje cuatro veces por día), de lunes a viernes, deberá invertir 518 pesos semanales cada uno o 1036 si se toma en cuenta el gasto conjunto.
Esto se convierte, al mes, en 5120 pesos para ambas personas.
Lidia, habitué del 106 A y B

‘No sabía que el boleto volvía a aumentar y la verdad que esto no genera otra cosa más que bronca‘, aseguró ante la consulta de NORTE. La mujer se traslada, por lo general, una vez al día desde el barrio Los Milagros hasta Puerto Vilelas, en las líneas
106 A o B. ‘El servicio es pésimo‘, sentenció y describió: 'Los asientos de los colectivos están rotos, las unidades están en mal estado, casi todas; y lo peor es que la frecuencia no es ni por asomo lo que declaran las empresas: esperamos constantemente el colectivo, casi siempre por más de 40 minutos‘.
Lidia tiene dos hijas en la secundaria, y más allá de que en marzo comienza a regir el boleto estudiantil, asegura que hoy cargar ‘500 pesos en la SUBE no alcanza
para nada‘.
Jesús, usuario de la línea 101
Jubilado, sin exigencias de horarios, Jesús va del centro al barrio lindero con el cementerio San Francisco Solano al menos dos veces al día. Aseguró que estaban enterado del nuevo aumento del boleto, aunque lo consideró ‘injustificado‘.

‘Los vehículos están en mal estado, con asientos sin tapizado y mucha suciedad, pero lo peor es que nunca se respetan las frecuencias: como mínimo tenemos que esperar 15 minutos y jamás se informa cuando cambian los recorridos por la razón que fuese‘, detalló.
Jesús tiene una hija de 34 años, que paga la tarifa regular y a la que le cuesta afrontar el precio actual. ‘Realmente no sé a dónde vamos a ir a parar’, se quejó ante NORTE.
Aldo, usuario de las líneas 110 y 111
Por razones laborales, Aldo debe viajar al menos cuatro veces al día, lo mismo que su esposa. Según su criterio, lo peor del servicio son las frecuencias, muy distintas a las que aseguran tener las empresas. ‘Generalmente, esperamos entre 45 minutos y una hora, para viajar como ganado, todos apretados‘, cuestionó.

Aldo asegura que esta frecuencia deficiente provoca grandes 'amontonamientos‘ en las unidades, lo que genera además las condiciones para que se produzcan arrebatos dentro de las unidades. ‘La verdad, da mucha bronca que vuelvan a aumentar el boleto porque, en definitiva, nos aumentan los sueldos y esto sólo alcanza para pagarle el pasaje a estos empresarios que aparte reciben el subsidio del Estado‘, apuntó.
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