Caminar 15 cuadras por otra línea o pagar hasta $20.000 diarios por la falta de colectivos
Usuarios relataron las dificultades que enfrentan por la interrupción del servicio.
La interrupción de la circulación de las líneas 2 y 106 ramal BC, dispuesta por la empresa ERSA, dejó a cientos de familias del Gran Resistencia sin una alternativa de transporte y con una pregunta que nadie responde: hasta cuándo se extenderá la paralización del servicio.
En recorridas realizadas por NORTE en los barrios afectados, los usuarios describieron un escenario marcado por largas caminatas, gastos extraordinarios y una creciente sensación de abandono. Mientras el conflicto continúa sin definiciones, vecinos de Barranqueras y Resistencia aseguran que deben caminar entre 10 y 15 cuadras para acceder a otras líneas de colectivos o recurrir a aplicaciones de transporte cuyos costos resultan imposibles de sostener a diario.
Los sectores más perjudicados por la falta del 106 BC son los barrios San Antonio, 56 Viviendas, 40 Viviendas, Los Milagros, Lote 296, Aipo, San Carlos I y II, 110 Viviendas, 152 Viviendas y parte de las 500 Viviendas. En tanto, la suspensión de la Línea 2 afecta a vecinos de los barrios Carpincho Macho, 44 Viviendas, 100 Viviendas STM, 160 Viviendas y 92 Viviendas, entre otros.
TESTIMONIOS
"Tenemos que caminar hasta la línea 5 sobre avenida Soberanía o hasta las 500 Viviendas para tomar la 104", relató uno de los vecinos consultados. Sin embargo, esa alternativa tampoco resuelve el problema para quienes deben trasladarse hacia sectores de la ciudad que no son cubiertos por esos recorridos.

Para muchas familias, la opción de utilizar aplicaciones de transporte tampoco es viable. Según explicaron los usuarios, un viaje puede costar entre $2.000 y $3.000 si se realiza en moto. En el caso de trabajadores que deben realizar cuatro viajes diarios porque trabajan en el sector privado en turnos de mañana y tarde, el gasto puede acercarse a los $20.000 diarios. Como se sabe para lo que son aplicaciones de transporte, el costo es mayor durante los días de lluvia o en horarios de alta demanda.
La falta de colectivos también tiene consecuencias que van más allá de lo económico. Las caminatas de hasta 15 cuadras para llegar a una parada alternativa generan preocupación por cuestiones de seguridad, especialmente durante el invierno, cuando amanece más tarde y muchas personas deben salir de sus casas antes del amanecer para llegar a tiempo a sus trabajos o establecimientos educativos.
Mujeres, estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad aparecen entre los grupos más afectados. Los vecinos sostienen que la exposición a hechos delictivos aumenta al tener que recorrer largas distancias a pie por calles con escasa circulación durante las primeras horas de la mañana o en horarios nocturnos.
A la incertidumbre por el presente se suma la falta de información oficial. Ni la empresa ni las autoridades provinciales brindan precisiones sobre cuándo podría normalizarse el servicio. Mientras tanto, miles de usuarios continúan reorganizando sus rutinas, multiplicando gastos y afrontando recorridos más extensos para poder cumplir con actividades esenciales.
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