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La dura recesión acorrala a las pymes

La fuerte caída del consumo interno de los últimos meses, los altos costos de producción agravados por la suba de tarifas de los servicios públicos y el sensible aumento en la morosidad de los clientes colocaron en una situación de extrema vulnerabilidad a las pequeñas y medianas empresas.

Así lo advierte la última edición de la Encuesta de Expectativas Pymes elaborada por una consultora privada que confirma que el fracaso en la lucha contra la inflación y la falta de financiamiento son las principales preocupaciones del sector.

El sondeo, realizado por la consultora PwC Argentina, arroja datos más que preocupantes: ocho de cada diez pequeñas y medianas empresas en la Argentina están preocupadas por la inflación, y casi la misma proporción lo está por la falta de financiamiento.

En términos porcentuales, al 78 por ciento de los empresarios pymes le preocupa la inflación y al 76 por ciento el financiamiento. El informe elaborado por la consultora observa que estas cifras se ubican lejos del 62 por ciento y el 30 por ciento que arrojó para cada ítem el mismo sondeo del año anterior, confirmado así que la recesión tiene un impacto muy negativo en la rentabilidad del sector. El Chaco, por supuesto, no escapa a esta difícil coyuntura, con el agregado de una emergencia hídrica que impacta con dureza a nivel local.

Por eso se habían generado expectativas en los días previos al anuncio que finalmente realizó el jueves pasado el presidente de la Nación, Mauricio Macri, respecto de la asistencia a economías regionales y a medidas para aliviar la pesada carga fiscal que sobrellevan las pymes; pero esas expectativas se transformaron en decepción al confirmarse que la ayuda nacional es insuficiente ya que solo llegará a 900 afectados de 90.000 en el empleo privado.

No es un secreto para nadie el delicado momento que atraviesan las pymes chaqueñas, a lo que debe sumarse el drama que vive el sector agropecuario en la provincia, también en emergencia, y que todavía espera una respuesta concreta y efectiva del gobierno nacional.

El Chaco, hay que decirlo, esperaba medidas nacionales que permitieran fortalecer el entramado productivo, que aportaran oxígeno también a dos sectores clave en la creación de empleo privado como es el comercio y la industria.

Debe coincidirse con lo planteado en las últimas horas por el titular de la cartera de Hacienda de la provincia, Cristian Ocampo, cuando al opinar sobre los anuncios nacionales advierte que, en rigor, lo importante pasaba por establecer un esquema de financiamiento, tanto para capital de trabajo como para inversiones de las pymes.

Este es un tema que, precisamente, pone de relieve la encuesta de expectativas pymes, a la que se hace referencia más arriba. En efecto, según ese sondeo cuando los empresarios del sector fueron consultados sobre cuáles son los principales problemas que tienen para acceder a la financiación bancaria y otros servicios financieros, el 82 por ciento señaló las altas tasas de interés, 21 por ciento mencionó la complejidad de los trámites, 15 por ciento el desinterés de los financiadores bancarios en el proyecto, 12,5 por ciento las garantías, mientras que la información contable incompleta por parte de su empresa y la falta de atención personalizada comparten un 3 por ciento cada una.

Siguiendo con los resultados de ese sondeo, un dato por tener en cuenta es el que revela que solo cuatro de cada diez empresarios pymes considera que podría haber una recuperación de la economía nacional en 2019. La mayoría de los consultados coincide en que, en todo caso, la recuperación será lenta y dispar y que vendrá de la mano del complejo agropecuario, que traccionará ciertos rubros como los servicios conexos en el interior.

El mismo informe de la consultora que elaboró el sondeo plantea el siguiente interrogante: ¿cómo acelerar el ritmo de contagio al resto de la industria si no se advierten señales alentadoras por el lado de la inversión? “La clave será entonces la baja paulatina de la tasa de interés y la inflación a niveles razonables para generar certidumbre, teniendo en cuenta que los niveles actuales reprimen toda oportunidad de financiamiento”, plantea el informe.

Queda por ver si en este año, que es un año electoral, el gobierno nacional toma nota de las luces de alerta que se encienden en todo el entramado productivo del interior, y en especial del sector pyme, que sobrelleva una pesada deuda fiscal y enfrenta la falta de financiamiento de capital de trabajo, en un difícil contexto agravado por la caída del consumo y la inflación.