
Pasado, presente, pasado
Alejandro Borensztein acuñó una definición simplemente genial de un rasgo de nuestro país. Escribió que la Argentina es un país en el que, si uno viaja al exterior por unos días, al regresar se puede encontrar con que ha cambiado todo. Puede aparecer un corralito bancario, pueden asumir y caer cuatro presidentes en una semana, puede producirse una megadevaluación del peso. Pero somos también ese país en el que, si el regreso se da luego de veinte años de vida en el extranjero, uno halla que no ha cambiado nada.







