La otra pobreza
Las palabras pueden influir en las emociones, pensamientos y acciones de las personas. Pueden ser utilizadas para inspirar y motivar a otros, o bien para herir, desanimar y desalentar. En tiempos muy difíciles como los que vive hoy nuestra sociedad, con un alto porcentaje de la población en situación de pobreza e indigencia, lo menos que se puede esperar es que el discurso político despliegue la mayor riqueza posible y se emplee como herramienta para constituir la unión nacional, consolidar la paz interior y promover el bienestar general, como nos recuerda el Preámbulo de la Carta Magna.







