
Como si nada hubiera pasado
Es probable que Lucio Otero haya tenido más claro que su ciclo como fiscal penal provincial había perdido sentido cuando, tras lograr condenas importantes en uno de los casos de corrupción más resonantes de la historia judicial del Chaco, en su teléfono no ingresó siquiera un mensaje formal de sus superiores con alguna expresión de reconocimiento por semejante logro. Salvo amigos y familiares que conocían todo lo que había dejado en esa misión, nadie más lo saludó.








