
La guerra patriótica entre Italia y Stellantis
La globalización tiene estas cosas, el celo exagerado en proteger la nacionalidad y la conveniencia de fabricar autos donde resulte más económico.

La globalización tiene estas cosas, el celo exagerado en proteger la nacionalidad y la conveniencia de fabricar autos donde resulte más económico.

Las empresas no son derrochadoras de dinero aunque se llamen Bugatti o Ferrari. Pese a sus productos exclusivos y carísimos, las marcas que se cobijan debajo de una estructura como Stellantis o Toyota suelen compartir elementos comunes como perillas, luces o algún agregado de seguridad activa electrónica como el control de estabilidad que es el mismo del Fiat Panda al del último Alfa Romeo.

A principios de año Stellantis anunció una inversión de casi 6000 millones de dólares en Brasil. De ese total, unos 2700 millones serían invertidos en Betim y un poco menos en la fábrica de Goiana.

Se comenzó a hablar de ella a raíz de alguna filtración de la marca y de fotos espía: se trata de la Souo S 2000, una impresionante súper rutera china con un motor bóxer de 8 cilindros.