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La guerra patriótica entre Italia y Stellantis

La globalización tiene estas cosas, el celo exagerado en proteger la nacionalidad y la conveniencia de fabricar autos donde resulte más económico.

Stellantis está envuelta en un problema con Italia por fabricar emblemas de la industria local en China o Europa del Este.

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Stellantis quiere imponer en Europa el pequeño Topolino 100 % eléctrico, pero se enfrenta a la demanda de Italia para que se fabrique localmente si quieren bautizarlo o colocarle símbolos del país.

La discordia se basa en la supuesta violación de una ley redactada en 2003 cuyo fin es potenciar los productos fabricados en Italia y prohibir el uso de simbología o palabras referentes al país transalpino de productos que no hayan sido fabricados en el país.

Así se recoge en el artículo 4, apartado 49, de la Ley Financiera de 2004 donde se recoge que "la importación y exportación con fines de comercialización [...] con indicaciones falsas y engañosas de procedencia u origen" supone un delito penado por el artículo 517 del Código Penal.

No es ni mucho menos el primer capítulo en el tira y afloja entre el fabricante de coches y el gobierno italiano. Bajo la aplicación de esta norma, el ministro de Industria italiano, Adolfo Urso, esgrimió la base de las medidas legales contra Stellantis tras la presentación del Alfa Romeo Milano.

Usando la denominación Milano, la firma italiana pretendía honrar su ciudad de nacimiento, pero el coche está ensamblado en Polonia, por lo que las autoridades forzaron a Alfa Romeo a un cambio de nombre solo unos días después de la revelación del modelo. Así pasó a llamarse precipitadamente Alfa Romeo Junior.

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El pequeño emblema con los colores italianos tuvo que ser removido de los nuevos Topolinos eléctricos fabricados en Marruecos.

FIAT TOPOLINO 4

Previamente Carlos Tavares (CEO de Stellantis) y Georgia Meloni (Primera Ministra italiana) intercambiaron declaraciones tras el despido de 2500 trabajadores en Italia.

Meloni reclamó una mayor producción de Stellantis dentro de las fronteras italianas en lugar de llevarse la producción a países con mano de obra más barata. Tavares no se negó, pero a cambio solicitó que el gobierno italiano pusiera facilidades.

Por el momento, la medida de Stellantis va a ser suprimir la pequeña bandera del Topolino para poder seguir vendiendo el modelo en Italia y que Stellantis incluyó porque el modelo está desarrollado en Turín, negando que se trate de alguna forma de un intento de suplantación de fabricación en Italia y apuntando que nunca han negado su fabricación en Marruecos.

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