La desigualdad y el desafío democrático
En la mayoría de los países occidentales, la democracia atraviesa una etapa de profunda transformación, marcada por el desencanto ciudadano, el escandaloso aumento de la desigualdad y el avance de propuestas populistas que simplifican y polarizan el debate público. A pesar de que el voto sigue siendo un mecanismo central para la vida democrática, su capacidad para representar intereses diversos, legitimar gobiernos, controlar a los representantes, producir ciudadanía y animar la deliberación pública se ha visto erosionada. Así lo advierte el historiador francés Pierre Rosanvallon, quien desde hace años reflexiona sobre las mutaciones del ideal democrático en las sociedades contemporáneas.