
Pompeya: un caldo espeso
Los sucesos del fin de semana pasado en Misión Nueva Pompeya, con disturbios y hechos de violencia graves que incluyeron la quema de instalaciones judiciales, estuvieron lejos de ser el producto de una conjunción aleatoria de factores que confluyeron fugazmente para provocar un par de días de furia y -luego- diluirse en la nada. Más bien lo opuesto: emergieron subidos al lomo de una situación complejísima que anuda viejos dramas enraizados y un presente inflamable.





