La vida no vale nada
No hay edad para ellos. Tienen tres, doce, diecisiete, veintidós, treinta, cuarenta y cuatro, sesenta, setenta y dos años... son los muertos por accidentes de tránsito en nuestras calles, avenidas, rutas. Son centenares, miles cada año. “Unas 300 personas mueren cada mes en la Argentina en siniestros viales vinculados con el consumo de alcohol”. (Estadística de Luchemos por la vida). Si a ellos se les suman los que quedan con secuelas para toda la vida, como invalidez, ausencia de algún miembro, trastornos mentales o de otro tipo, el número de víctimas es interminable. Lo peor de todo es que un gran porcentaje son jóvenes, con toda la vida por delante. Son una demostración de que “la vida no vale nada”.


