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Humanizar la justicia: una responsabilidad impostergable en el Chaco

Detrás de cada expediente hay una persona que espera una respuesta. Comprender esa realidad debe orientar la manera de escuchar, tramitar y resolver los conflictos.

Una madre que reclama alimentos para sus hijos. Un trabajador que espera cobrar una indemnización. Una víctima que necesita protección. Una persona acusada que exige ejercer su defensa. Una familia que busca resolver un conflicto que atraviesa su vida cotidiana. Aunque sus situaciones sean distintas, todas necesitan encontrar en la justicia una institución capaz de escucharlas y darles una respuesta fundada, comprensible y oportuna.

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Jose Galassi, presidente del Colegio de Abogados.

Humanizar la justicia significa asumir que cada decisión judicial tiene consecuencias concretas sobre la vida de las personas. Exige rigor jurídico, independencia y respeto por las garantías, junto con la capacidad de comprender las circunstancias humanas en las que se desarrolla cada conflicto.

En nuestra provincia del Chaco, esa tarea debe ocupar un lugar central en la agenda pública e institucional.

Las distancias, las dificultades económicas, la diversidad cultural y las distintas posibilidades de acceso a la tecnología deben ser consideradas al organizar el servicio de justicia. Un trámite puede parecer sencillo desde una oficina y resultar difícil para quien necesita trasladarse desde otra localidad, perder una jornada de trabajo o conseguir que alguien cuide a sus hijos para asistir a una audiencia.

La igualdad ante la ley exige prestar atención a esas diferencias. Para que un derecho pueda ejercerse, deben existir condiciones que permitan reclamarlo.

Una justicia más humana comienza por el trato. Escuchar con atención, respetar los horarios, brindar información y explicar los pasos de un procedimiento son obligaciones que influyen directamente en la confianza ciudadana. Quien atraviesa un conflicto judicial suele hacerlo con incertidumbre, angustia o temor. La indiferencia institucional puede profundizar ese sufrimiento.

También debemos revisar el lenguaje. Las resoluciones necesitan precisión técnica y fundamentos suficientes, pero deben permitir que sus destinatarios comprendan qué se decidió, por qué y cuáles son sus consecuencias. Entender una decisión es indispensable para cumplirla, cuestionarla o ejercer los derechos que correspondan.

El tiempo merece una reflexión especial. Una demora puede comprometer la subsistencia de una familia, prolongar una situación de violencia o mantener durante años la incertidumbre sobre la libertad y el patrimonio. Cada expediente requiere una gestión responsable, con prioridades que contemplen la urgencia y la vulnerabilidad de las personas involucradas.

En el Chaco, humanizar también implica reconocer nuestra diversidad cultural y lingüística. El acceso de los pueblos indígenas a la justicia requiere escucha respetuosa, comprensión de sus realidades y herramientas adecuadas para garantizar una participación efectiva. La posibilidad de expresarse y comprender lo que ocurre en un proceso es una condición elemental para ejercer derechos.

La tecnología puede contribuir a acercar el servicio judicial, reducir traslados y facilitar trámites. Su incorporación debe acompañarse de asistencia y alternativas accesibles para quienes carecen de conectividad o de conocimientos digitales. Una persona no puede quedar excluida porque no sabe utilizar una plataforma.

Como abogado y dirigente defensor del libre ejercicio profesional, considero que tenemos una responsabilidad directa en esta transformación. La abogacía acompaña a las personas en momentos decisivos, traduce sus necesidades en reclamos jurídicos y controla que se respeten sus garantías. Por eso, garantizar el libre ejercicio profesional y un trato digno hacia quienes ejercemos la profesión también fortalece el acceso ciudadano a la justicia.

Esta responsabilidad alcanza a todos los actores del sistema. Requiere capacitación, condiciones de trabajo adecuadas, coordinación institucional y disposición para revisar prácticas que generan obstáculos innecesarios.

Humanizar supone, además, sostener las garantías aun frente a los casos que despiertan mayor conmoción. Proteger a las víctimas, respetar la presunción de inocencia y asegurar una defensa efectiva son deberes que deben cumplirse de manera simultánea. La dignidad humana debe orientar todo el proceso.

El Chaco necesita una justicia cuya cercanía pueda reconocerse en experiencias concretas: una audiencia en la que se escucha, una medida de protección que llega a tiempo, una resolución que se comprende, un trámite que puede realizarse sin barreras evitables.

Allí se construye la confianza pública. En la capacidad de las instituciones para responder con seriedad y sensibilidad a quienes recurren a ellas.

Humanizar la justicia es hacer que la dignidad de las personas tenga un lugar efectivo en cada actuación, cada procedimiento y cada decisión. Ese debe ser nuestro compromiso con la sociedad chaqueña.

*Abogado. Presidente del Colegio de Abogados y Procuradores de la Primera Circunscripción Judicial del Chaco.

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