Las 10 tortas favoritas de los argentinos
Dicen que la mitad de los problemas se resuelven comiendo algo dulce y parece ser así ya que cualquier excusa es buena para comer una torta: cumpleaños, aniversarios, sobremesa del domingo, festejos o incluso un mate entre amigos.
La pastelería de nuestro país se destaca por algunas creaciones propias pero también por haber sabido apropiarse de recetas extranjeras, gracias a la gran ola inmigratoria que hubo en los comienzos del siglo XX.

Con el paso del tiempo, los saberes y sabores han logrado fundirse para formar una identidad propia en materia culinaria, dando lugar a que ciertas variedades se transformen en un clásico. En esta nota haremos un repaso por aquellas tortas que cautivan a los argentinos desde siempre:
Rogel
Este es el postre más argentino de todos, se trata de un alfajor gigante elaborado a base de una masa de manteca, harina y yema de huevo. Con ésta se forman discos y entre ellos se colocan generosas capas de dulce de leche para finalizar con un gran copete de merengue italiano.
Balcarce

Creada en 1950 en una confitería de la ciudad de Balcarce bajo el nombre de ‘Imperial’, cambió su nombre luego de ser vendida a la empresa homónima marplatense. Si bien técnicamente se trata de un postre, es una preparación que ha sabido endulzar el paladar de los argentinos desde hace décadas. Preparada a base de ingredientes simples, deleita a grandes y chicos gracias a su sencillez y a su combinación de texturas crujientes, suaves y húmedas. Se elabora con bizcochuelo de vainilla, merengue seco, dulce de leche, crema chantilly, castañas en almíbar y tiene una cubierta de azúcar impalpable grabada a fuego. Un dato infalible: el postre Balcarce ahora también se puede pedir por delivery.
Selva negra
Es una receta clásica que tiene cientos de años de antigüedad: sus orígenes se remontan al siglo XVI y su nombre hace referencia a la región alemana famosa por sus cerezas agrias, utilizadas para fabricar el kirsch. La versión argentina lleva bizcochuelo de cacao amargo, almendras, crema chantilly, cerezas en almíbar y grandes trozos de chocolate.
Lemon pie
Esta torta fue traída a nuestro país por los inmigrantes ingleses en los comienzos del siglo XX. Del famoso “té de las 5” pasó a ser un sabor obligado en todas las pastelerías. La base es una masa quebrada dulce, con un corazón de crema de limón y una decoración de abundante merengue italiano.
Tiramisú

Es sin dudas una delicia, traída a nuestro país por los inmigrantes italianos durante el siglo XX. Se popularizó en la década del ‘90 con la llegada de las importaciones al país ya que su receta original incluye queso mascarpone. Muy fácil de preparar, se hace con vainillas remojadas en café y licor, una crema de queso mascarpone y se espolvorea con cacao amargo.
Cheesecake
Otra torta que se popularizó en nuestro país con la llegada de las importaciones en los años noventa. La base de esta dulzura es el philadelphia cream cheese, especialidad ultra popular en Nueva York, con cientos de versiones diferentes en cada pastelería donde se prepare. Su base es una capa de galletitas de vainilla molidas y humedecidas con manteca derretida, crema de queso y una cubierta de mermelada -el sabor clásico es de frutos rojos, pero los más osados le ponen maracuyá, naranja e incluso dulce de leche-.
Pasta frola
Otra especialidad traía de la mano de inmigrantes: la pasta frola es de origen italiano, creada en su momento por monjas que habitaban en el monasterio de San Gregorio Armeno, en Nápoles. Es un sabor bien clásico que se encuentra en todas las panaderías argentinas. Su base es una masa quebrada dulce, con relleno de dulce de membrillo y decorada con un enrejado de tiras de la misma masa. Hay quienes han experimentado con otros rellenos como dulce de batata, mermelada de frambuesa o incluso el célebre dulce de leche.
Imperial ruso
En la antigua Confitería El Molino, a principios del siglo XX, los pasteleros inventaron este postre con la excusa de homenajear a la recientemente extinta dinastía de los zares rusos, luego de la revolución. Lleva capas de pionono, merengue francés, crema de manteca y rulos de chocolate como decoración.
Leguisamo
Irineo Leguisamo fue un jockey uruguayo conocido como “El Pulpo” y considerado como el jinete más importante de Sudamérica en el siglo XX. La historia cuenta que Leguisamo era un cliente asiduo de la famosa confitería Las Violetas en Almagro y un día pidió que se haga una torta en su homenaje. Acto seguido, el pastelero del lugar accedió al encargo presentando una torta hecha a base de hojaldre, pionono, crema de manteca, dulce de leche y castañas en almíbar, forrada en fondant y decorada en los bordes con almendras picadas. La combinación fue un éxito que luego se transformó en un clásico porteño.
Chajá
El nombre de esta especialidad es un tributo al chajá, ave de vaporoso plumaje, por eso se decora con grandes trozos de merengue seco en su exterior. Se trata de una receta originalmente creada en Uruguay por el dueño de la confitería Las Familias, de la ciudad de Paysandú. Lleva bizcochuelo de vainilla, merengue seco, crema, dulce de leche, duraznos en almíbar y frutillas.











