Geología inquieta en la Patagonia y en los Andes
Deslizamientos, sismos por fracking y glaciares en retirada han afectado recientemente a Santa Cruz, Neuquén yChubut. Advertencias para San Juan y Mendoza.

La tragedia ocurrida el 26 de agosto de 2026 en la frontera entre Nepal y China, donde el colapso de un glaciar desató una avalancha que dejó más de mil cien muertos y casi cinco mil desaparecidos, encendió alarmas también en el sur argentino.
En Santa Cruz
Es que no se trata de un episodio tan lejano: en la Patagonia, científicos del CONICET y del IANIGLA advirtieron sobre un deslizamiento activo en la ladera norte del Cerro Solo, a unos diez kilómetros de El Chaltén, en Santa Cruz. El riesgo es concreto: si esa masa de tierra cae sobre el Lago Torre, generará una ola gigante y romperá la morena terminal que lo contiene, provocando un GLOF (Glacial Lake Outburst Flood), es decir, una inundación glaciar repentina.
El fenómeno tiene una causa principal: el retroceso acelerado del glaciar Torre, que en la última década perdió terreno cuatro veces más rápido que antes. La ladera, al quedar sin el sostén del hielo, comenzó a mostrar movimientos de reptación. La investigadora Mariana Correas González, del IANIGLA-CONICET, lo definió como un "riesgo latente" para el cual hay que prepararse.
El Concejo Deliberante de El Chaltén ya solicitó un plan de evacuación, y se articula un sistema de alerta temprana con monitoreo en tiempo real del lago, aunque los especialistas admiten que no se puede predecir cuándo ocurrirá el evento. La localidad, de unos tres mil habitantes, está ubicada al pie de los cerros El Chaltén y Torre, y desde 2000 el lago Torre presenta un crecimiento sostenido y riesgo de desborde. A lo largo de la frontera argentino-chilena se registraron 112 GLOF desde que hay registros, y el derretimiento de glaciares sigue formando lagos al pie de los cerros que, de alcanzar volúmenes críticos, podrían desbordarse.

En Neuquén
Bastante lejos de allí, en Neuquén, otro fenómeno geológico sacude la vida cotidiana de miles de personas, aunque por causas distintas. En Vaca Muerta, la fractura hidráulica para extraer hidrocarburos no convencionales está provocando sismos. El Observatorio de Sismicidad Inducida documenta desde 2018 la relación directa entre el fracking y los movimientos sísmicos.
Las cifras son elocuentes: 47 sismos registrados en 2026 hasta junio, un 74 por ciento más que en el mismo período de 2025, y más de 640 eventos desde que comenzó la explotación no convencional. En mayo de este año, la localidad de Añelo tembló todos los días entre el 27 de mayo y el 1 de junio, con diez sismos en ocho días.
Los epicentros son poco profundos, de entre seis y doce kilómetros, lo que aumenta su impacto en superficie. Vecinos de Sauzal Bonito, el primer núcleo afectado, reportan grietas en viviendas e infraestructura social. El gobierno de Neuquén prometió sesenta viviendas prefabricadas para reponer las afectadas, pero solo entregó doce. A esto se suma la falta de transparencia: las operadoras tienen acceso a una red confidencial de cincuenta sismógrafos cuyas mediciones no son públicas, y la Justicia ya ordenó al Estado publicar la información sobre los sismos relacionados con el fracking.
En Chubut
El tercer caso es el de Comodoro Rivadavia, donde un masivo desplazamiento de tierra en la ladera sur del Cerro Hermitte destruyó decenas de viviendas y dañó cañerías de gas y agua. Los primeros signos de inestabilidad comenzaron alrededor del 27 de diciembre de 2025, pero el colapso mayor ocurrió en la madrugada del domingo 18 de enero, cuando el terreno cedió de forma repentina y obligó a evacuar a más de noventa familias.
Los especialistas hablan de una "tormenta perfecta": una ladera de deslizamiento histórico compuesta por arcillas expansivas que absorben agua con facilidad, sumada a la presión de la urbanización en zonas de pendiente y a posibles filtraciones de cañerías rotas o pozos sépticos que actuaron como lubricante en las capas profundas. Ocho meses después, el Gobierno provincial oficializó mediante el Decreto 1416 la reubicación de las familias damnificadas en un macizo de casi seis hectáreas transferido por YPF, donde el Instituto Provincial de la Vivienda deberá diseñar la lotificación e instalar los servicios básicos antes de la adjudicación definitiva.

Mendoza y San Juan
En San Juan preocupan los casos son los megaproyectos de cobre Vicuña y Los Azules, en las altas cumbres, que se adhirieron al RIGI para construir en zonas de permafrost y glaciares de escombros. También se menciona la ampliación de Veladero, para extender la explotación de oro y plata sobre reservas hídricas frágiles; y el antecedente de Pascua Lama, de Barrick Gold, que afectó los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza, contaminó el río Las Taguas y, aunque la Justicia argentina resolvió que violaba la Ley de Glaciares, nunca fue clausurado formalmente.
En Mendoza, el caso es el Malargüe Distrito Minero Occidental (MDMO), un proyecto que, según un informe de la Universidad de Cuyo, se superpone con áreas de glaciares de escombros y permafrost, violando la Ley de Glaciares entonces vigente. A eso se suman las movilizaciones de las Asambleas Mendocinas Populares por el Agua y la aprobación de paquetes de exploración minera en nacientes de cuencas estratégicas.
La minería en glaciares y ambientes periglaciares constituye un riesgo geológico e hídrico distinto a los mencionados, pero vinculado con el mismo debate sobre la reforma de la Ley de Glaciares, que es la discusión de fondo. Aprobada en abril de 2026, la Ley dejó bajo protección solo las formaciones de hielo con "aporte hídrico relevante y verificable". Al desproteger el permafrost y los glaciares de escombros, la normativa agrava los riesgos de inestabilidad de laderas.
Los megaproyectos de cobre Vicuña y Los Azules, en San Juan, y la ampliación de Veladero se adhirieron al RIGI para operar en zonas periglaciares. Abogados Ambientalistas advirtieron que los diques de cola mineros, ante sismos importantes, pueden ceder y generar situaciones similares a la del Himalaya. La historia reciente ya dejó lecciones: Pascua Lama, clausurado en Chile pero nunca formalmente en San Juan, y el Malargüe Distrito Minero Occidental en Mendoza, que se superpone con áreas de glaciares de escombros. La Patagonia y la cordillera argentina enfrentan, así, un mismo desafío con dos rostros: uno natural, agravado por el calentamiento global, y otro directamente provocado por el incremento de la actividad industrial.
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