Por qué la industria mundial apuesta todo al cáncer y la obesidad
Las patentes de algunos de los medicamentos más rentables de la historia que por años sostuvieron los balances de las multinacionales comienzan a caducar.

La industria farmacéutica global se enfrenta en esta década a una tormenta perfecta. La caducidad de las grandes patentes abre la puerta a los genéricos y amenaza con desangrar las cuentas de resultados y beneficios de los gigantes del sector.
En este contexto de urgencia financiera y vértigo científico, las grandes corporaciones tienen una decisión estratégica clara: concentrar toda su artillería, sus miles de millones en investigación y desarrollo y sus agresivas políticas de fusiones en dos únicos campos de batalla. Por un lado, la oncología, el ancla histórica de la innovación. Por el otro, la obesidad, la nueva frontera comercial que promete revolucionar el mercado metabólico global. La apuesta es mayúscula, y sus consecuencias redefinirán el acceso a la salud en la próxima década.
La oncología no es novedad en los laboratorios. Pero lo que está ocurriendo en este terreno en los últimos años es un salto cualitativo enorme. La vieja quimioterapia, aquella que arrasaba por igual con células sanas y tumorales quedó atrás, para dar paso a lo que los expertos denominan medicina de precisión. Hoy, el 38% de todos los nuevos fármacos en desarrollo a nivel mundial están dirigidos a tratar distintos tipos de cáncer, lo que convierte a esta área en el motor principal de la ciencia farmacéutica.
Pero no se trata solo de volumen, sino de tecnología. Los avances más prometedores incluyen los conjugados anticuerpo-fármaco, auténticas "bombas de precisión" capaces de administrar quimioterapia directamente sobre la célula cancerosa evitando dañar el tejido sano circundante. A ellos se suman los anticuerpos biespecíficos y los novedosos radiofármacos, que abren un abanico de posibilidades terapéuticas hasta hace poco impensables.
Las grandes compañías, como Johnson & Johnson, Merck y AstraZeneca, libran una batalla silenciosa por dominar este nicho, tejiendo alianzas multimillonarias, como la que une a AstraZeneca con la japonesa Daiichi Sankyo, con el objetivo de hacerse con el control del pipeline de tratamientos contra el cáncer de pulmón y mama. Las proyecciones son mareantes: se estima que para el año 2030, la oncología seguirá siendo el área terapéutica más valiosa del mundo, con unas ventas que superarán holgadamente los u$s 370.000 millones.
Pero si la oncología representa el rey por volumen y tradición, la obesidad ha irrumpido en escena como el aspirante más rápido y disruptivo. De hecho, en los últimos informes sectoriales, la obesidad ha llegado a desplazar a la oncología como la mayor contribuyente al pipeline de medicamentos en etapas tardías de desarrollo, un síntoma inequívoco de la fiebre que ha desatado esta patología en los laboratorios.

El detonante de esta revolución ha sido el éxito meteórico de los agonistas del receptor GLP-1 y GIP/GLP-1, representados principalmente por la semaglutida de Novo Nordisk y la tirzepatida de Eli Lilly. Estos fármacos, capaces de lograr pérdidas de peso clínicamente muy significativas, no solo han transformado el tratamiento de la diabetes tipo 2, sino que han creado un mercado completamente nuevo y de dimensiones colosales.
La revista Science no dudó en nombrar este hallazgo como el "Avance del Año", y Wall Street respondió con una euforia inversora que disparó las valoraciones bursátiles de las compañías implicadas. La industria ha tomado nota y se ha lanzado a una carrera armamentística feroz. La competición ya no consiste únicamente en lograr una mayor pérdida de peso, sino en desarrollar formulaciones orales que sustituyan a las incómodas inyecciones, y en buscar combinaciones que no solo eliminen grasa, sino que preserven la valiosa masa muscular del paciente. Las cifras de crecimiento son inéditas: se prevé que este segmento, junto con la diabetes, impulse el crecimiento anual de las ventas mundiales de medicamentos hasta casi un 7,7%, una tasa muy por encima de las previsiones de años anteriores.
¿Por qué esta concentración tan radical en solo dos áreas terapéuticas? La respuesta se encuentra, en buena medida, en la imperiosa necesidad financiera que atraviesa la industria. El denominado "acantilado de patentes" amenaza con hacer desaparecer los ingresos de algunos de los medicamentos más vendidos de la última década, que pasarán a manos de los genéricos. Ante este precipicio, las farmacéuticas necesitan encontrar reemplazos de igual o mayor calibre para no desmoronarse, y tanto la oncología como la obesidad son las únicas áreas con un tamaño de mercado lo suficientemente colosal como para absorber el golpe.
Además, ambas comparten un rasgo que las hace irresistibles para el inversor: se trata de enfermedades crónicas que requieren tratamientos a largo plazo o, en muchos casos, de por vida. El cáncer, gracias a las nuevas terapias, se cronifica cada vez más, mientras que la obesidad exige una adherencia terapéutica continua. Esto garantiza un flujo de ingresos recurrente y predecible. Como consecuencia de esta lógica, se ha desatado una auténtica fiebre de fusiones y adquisiciones.
Las grandes farmacéuticas que llegaron tarde a estas áreas están comprando a las biotecnológicas más ágiles que ya poseen los activos prometedores, como ocurrió con la histórica adquisición de Seagen por parte de Pfizer, una operación que superó los mil millones de dólares y que evidencia hasta qué punto la industria está dispuesta a hipotecar su futuro a estas dos patologías.
Sin embargo, este duopolio terapéutico no está exento de sombras y genera un profundo debate ético y económico. En el caso de la obesidad, muchos analistas de Wall Street ya advierten sobre un posible "efecto burbuja", similar al de las puntocom. La demanda es tan alta y la rentabilidad tan elevada que las expectativas pueden estar inflándose artificialmente. Existen dudas razonables sobre si el mercado real será tan vasto como se predice, sobre todo teniendo en cuenta el altísimo coste de estos tratamientos, que los sistemas de salud pública y las aseguradoras privadas difícilmente podrán financiar de manera masiva y sostenida.
¿Quién pagará la factura de una población entera tratada con fármacos que superan los mil dólares mensuales? En el frente oncológico, el desafío es distinto pero igualmente complejo. Las agencias reguladoras, como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, están endureciendo sus criterios de aprobación. Exigen ensayos clínicos más largos, con muestras más amplias y una evidencia de eficacia más robusta, lo que alarga los plazos, dispara los costes de desarrollo y aumenta la tasa de fracaso de los nuevos candidatos.
En definitiva, la industria farmacéutica ha identificado en el cáncer y la obesidad sus dos grandes apuestas para la próxima década. Una es la apuesta por la innovación científica de alto valor añadido; la otra, la mayor oportunidad de expansión comercial masiva de la historia moderna. Hasta el año 2030, y previsiblemente más allá, la salud financiera de las grandes corporaciones y, en gran medida, el rumbo de la medicina global, dependerán del éxito que cosechen en estos dos campos de batalla. La pregunta que queda flotando en el ambiente, sin embargo, es si esta concentración de recursos dejará desatendidas otras enfermedades igualmente devastadoras, y si el acceso a estos avances llegará a todos los pacientes o quedará reservado a una élite económica.
Temas en esta nota

La audaz teoría que desafía nuestra comprensión de la conciencia
El cerebro cuántico

Las células de los pacientes con Covid prolongado no generan energía
El misterio de la fatiga infinita

La demencia precoz impacta la economía quince años antes del diagnóstico
El empleado fantasma

Cuando el cerebro y el hígado deciden el crecimiento infantil
La conexión oculta

Salud destinará $5300 millones para provisión de medicamentos oncológicos

El gobierno apeló el fallo que ordenaba la entrega de medicamentos para enfermedades raras y oncológicas
"Prolonga la agonía"

El gobierno empeoró la entrega de medicamentos
FESPROSA denuncia

Denuncia penal contra Milei, Pettovello y Russo por interrupción de tratamientos oncológicos
"Eutanasia social"

La pediatra Vanina Livio sigue en funciones
La médica despertó respaldos en las redes

"Hay medicamentos oncológicos en el Pediátrico", asegura Salud Pública
Repercusiones por la carta de renuncia de una médica











