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¿Por qué tembló tan fuerte Venezuela?

Una tensión acumulada por más de 200 años

Los recientes sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país caribeño no fueron un capricho de la naturaleza.

Sismos_en_la_Falla_Boconó

   Detrás de ellos hay una historia geológica que comenzó a escribirse hace más de dos siglos, cuando un terremoto devastador arrasó Caracas y Mérida en 1812. Desde entonces, la falla de Boconó —la gran cicatriz de los Andes venezolanos— estuvo acumulando energía en silencio, como un resorte que se comprime sin cesar, esperando el momento de liberarse.

El gran "bloqueo" de 1812

   El 26 de marzo de ese año, un terremoto de magnitud estimada entre 7,5 y 7,7 sacudió el occidente de Venezuela. Las ciudades de Mérida, Caracas y Barquisimeto quedaron en ruinas. Pero lo que pocos saben es que aquel sismo no fue un evento aislado: marcó el inicio de un largo silencio sísmico.

   Según una investigación publicada en 2017 por un equipo de siete científicos, la falla de Boconó —una fractura de unos 500 km que atraviesa los Andes venezolanos— quedó "bloqueada" después de ese terremoto. Es decir, los dos bloques de la falla dejaron de moverse entre sí, pero las placas tectónicas que los empujan (la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana) continuaron su desplazamiento a razón de 9 a 11 milímetros por año.

   "Es como si empujaras una mesa contra una pared: la mesa no se mueve, pero la fuerza sigue ahí, acumulándose", explica el ingeniero geólogo mexicano Alejandro S. Méndez. Esa fuerza, acumulada durante 214 años, equivale a un déficit de deslizamiento de entre 1 y 4 metros. En otras palabras, la falla debería haberse movido varios metros, pero no lo hizo. Toda esa energía quedó atrapada.

Un "resorte" a punto de romperse

   Para entender la magnitud de lo que ocurrió este miércoles, imaginemos una regla de metal flexible. Si la doblamos lentamente, almacena energía. Si la soltamos de golpe, vibra violentamente. La falla de Boconó funcionó exactamente así durante más de dos siglos.

   Los investigadores ya habían advertido en su estudio que, dado ese bloqueo y la ausencia de deformaciones lentas (detectadas con tecnología de radar satelital), el segmento de la falla era capaz de generar un terremoto de magnitud entre 7,0 y 7,6. El miércoles, el Servicio Geológico de EEUU (USGS) registró dos movimientos de 7,2 y 7,5 con apenas 39 segundos de diferencia, un fenómeno conocido como "doblete sísmico". Es como si el resorte no se hubiera roto en un solo punto, sino en dos sitios casi al mismo tiempo.

Más de 30 réplicas y una lección para el futuro

   Hasta el momento, las autoridades venezolanas confirmaron casi 200 muertos, más de 1500 heridos y más de 30 réplicas. El gobierno de Delcy Rodríguez anunció un fondo de u$s 200 millones para la reconstrucción y las labores de búsqueda continúan entre los escombros.

   Pero la lección geológica es clara: la falla de Boconó no dejó de acumular energía. Aunque este doblete liberó una parte importante de la tensión, el movimiento de placas continúa. Venezuela, como México o Chile, es un país de fallas activas donde los ciclos de grandes terremotos se repiten cada 200 o 300 años.

   Los científicos insisten en que la prevención y la construcción de infraestructura resiliente son la única forma de convivir con estos gigantes dormidos. La naturaleza no avisa, pero la ciencia sí puede prepararnos.

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