Marcos Altamirano: "Sin Güemes, el Cruce de los Andes hubiera sido mucho más difícil"
El historiador Marcos Altamirano, miembro de la Junta de Estudios Históricos del Chaco, repasa la figura del general salteño en una charla que va mucho más allá del feriado.

Cada 17 de junio, el nombre de Martín Miguel de Güemes aparece en cartulinas escolares y flyers de redes sociales. Pero detrás de esa imagen simplificada hay una historia más profunda: la de un líder que organizó una resistencia militar sin precedentes en el norte argentino, que gobernó con vocación popular y que murió en combate defendiendo lo que él mismo llamaba "la patria chica". Para entender todo eso, conversamos con Marcos Altamirano, historiador y miembro de la Junta de Estudios Históricos del Chaco.
NORTE - ¿Por qué la figura de Güemes fue determinante para la independencia argentina?
Marcos Altamirano - Ocupó un lugar muy singular en nuestra historia, tanto desde lo personal como desde lo geográfico. Sin su presencia en el norte, sin su rol como muralla frente a la invasión realista, no se hubieran podido concretar muchos de los grandes hitos de ese período. El Congreso de Tucumán del 9 de julio, por ejemplo, pudo realizarse gracias a que Güemes detuvo y demoró el avance español en esa zona. Eso no es un detalle menor.
DN - Durante mucho tiempo quedó en un lugar secundario dentro de los relatos históricos tradicionales. ¿Por qué?
MA - Yo atribuyo eso, en gran parte, al pensamiento histórico de Bartolomé Mitre. Él fue quien direccionó la corriente liberal de la historia argentina, y tenía un concepto negativo de Güemes —injusto, porque Güemes tenía todas las condiciones para ocupar un lugar central. Las críticas de Mitre influyeron en historiadores posteriores y perjudicaron su figura durante décadas.
A eso hay que sumarle otro factor: durante muchos años, la historia argentina se escribió desde Buenos Aires. Y Güemes, en su momento, se enfrentó con el Directorio porteño. Ese conflicto se trasladó al discurso histórico y también lo perjudicó. Cuando esas primeras historias llegaron a las escuelas, el daño ya estaba hecho y fue muy difícil revertirlo. Fue el revisionismo histórico el que empezó a reparar esa mirada.

DN - ¿Qué importancia tuvo la llamada "Guerra Gaucha" en la defensa de la frontera norte?
MA - Fue fundamental. Desde prácticamente el comienzo del proceso independentista, Güemes participó en las primeras campañas del Alto Perú y luego fue San Martín quien lo puso al frente de la vanguardia del Ejército del Norte. A partir de ese momento arrancó lo que conocemos como la Guerra Gaucha —que después inmortalizó Leopoldo Lugones en su famosa obra y la película homónima.
Lo que hizo Güemes fue organizar una resistencia a través del paisaje. Sus hombres se integraban al ejército en tiempos de combate y volvían a sus haciendas en los períodos de calma. No comprometían batallas en condiciones desfavorables: se descolgaban de los cerros, atacaban al enemigo y lo desgastaban de manera permanente. En ese período, un historiador calculó que se libraron 237 batallas.
DN - Algunos dicen que, sin esa resistencia, el Cruce de los Andes hubiera sido imposible. ¿Lo comparte?
MA - Completamente. Eso estaba incluso planeado por San Martín. Era un movimiento de pinzas: Belgrano al frente del ejército de línea en Tucumán, y Güemes con sus gauchos en la vanguardia norte. San Martín contaba con que esa resistencia mantuviera ocupado al ejército realista mientras él avanzaba desde Chile hacia Perú. No pudo concretarse porque Belgrano murió en 1820 y Güemes en 1821. Sin ellos, el Ejército del Norte se desorganizó y San Martín tuvo que continuar solo, llegando finalmente a un acuerdo con Bolívar.
DN - ¿Qué tuvo de novedoso el liderazgo de Güemes para la época?
MA - Lo novedoso fue organizar una resistencia que no seguía el modelo europeo de combate en campo abierto. Él movilizó a los sectores más populares —los gauchos— y los organizó de una manera completamente diferente. Pero hay que aclarar algo: eso no fue improvisación. Güemes había hecho toda la carrera militar desde cadete hasta general. Su ejército tenía estado mayor, jefes, oficiales y escuadrones. Lo que cambiaba era la táctica, no la organización.
Y además conocía el terreno. Su padre tenía haciendas en Salta y él conocía a la gente de esa zona. Eso fue clave.
DN - ¿Cómo era la relación entre Güemes, San Martín y Belgrano?
MA - Con Belgrano tuvo diferencias al principio, y por eso no participó en Tucumán y Salta. Pero después se reconciliaron y tuvieron una relación muy estrecha. Con San Martín fue diferente: lo llevó directamente consigo cuando asumió el mando del Ejército del Norte y le encomendó la defensa de toda la provincia de Salta. El propio San Martín escribió en sus cartas que el acuerdo entre Güemes y el general Rondó valía más que mil batallas.

DN - ¿Qué aspectos del Güemes político y gobernador suelen quedar en segundo plano?
MA - A través de sus cartas se puede ver que él tenía un concepto muy claro del bien común, proveniente de la tradición hispánica: el cargo público no era para el lucimiento personal, sino un servicio a la comunidad. Lo puso en práctica como gobernador de Salta desde 1815 hasta su muerte. Fue, además, el primer gobernador del interior elegido por los propios vecinos a través del cabildo, sin que lo impusiera el gobierno central. Eso es algo que no se menciona suficiente.
DN - ¿Qué rol tuvo Macacha Güemes, su hermana?
MA - Un rol extraordinario. Algunos autores la consideran una de las mayores patricias argentinas. Organizó redes de resistencia, reclutó a mujeres, niños y personas mayores para transmitir mensajes en secreto, espió los movimientos del enemigo y le pasaba información táctica a su hermano. Cuando Güemes salía en campaña, ella quedaba a cargo de la administración del gobierno —sin figurar formalmente, claro, porque las mujeres no ocupaban esos roles en la época. Pero en la práctica, gobernaba.

DN - Güemes murió a causa de sus heridas y es el único general argentino caído en acción durante la Guerra de la Independencia. ¿Qué impacto tuvo su muerte?
MA - Fue traicionado por un vecino salteño al que él mismo le había perdonado la vida. Ese hombre lo delató al coronel realista Valdez, que invadió Salta por sorpresa. Güemes intentó escapar combatiendo y resultó herido. Agonizó durante diez días, hasta el 17 de junio. Según se cree, era hemofílico, lo que impidió que la hemorragia pudiera contenerse.
Lo notable es que incluso en ese estado no abandonó la lucha. Cuando llegaron emisarios del enemigo a ofrecerle asistencia médica a cambio de que sus fuerzas reconocieran a los realistas, él llamó a su segundo al mando y le ordenó que no se rindiera y que retomara Salta lo antes posible. Sus últimas palabras a sus hombres fueron que confiaba en la victoria porque sabía que iban a seguir.
DN - A más de 200 años de su muerte, ¿qué enseñanza nos deja Güemes?
MA - Que la lucha no es solo la lucha armada. Que se pelea en todos los frentes cuando es necesario. Güemes tuvo que enfrentar no solo a los realistas, sino también la incomprensión de sectores pudientes de Salta que preferían mantener sus vínculos comerciales con Lima antes que apoyar la causa patriota. Y tuvo que lidiar con la falta de apoyo de Buenos Aires.
Pero nunca negoció cuando lo que estaba en juego era la independencia. Eso es algo que su figura nos deja muy claro, incluso hoy.
ENTREVISTA COMPLETA EN NORTE PLAY
Martín Miguel de Güemes: el héroe que defendió el Norte argentino 🇦🇷
Temas en esta nota

Martín Miguel de Güemes
Memorias de Resistencia
El legado de Güemes

Sáenz Peña rindió homenaje a Martín Miguel de Güemes

Feriado nacional y fin de semana largo en junio: ¿cuándo serán los próximos y qué se celebra?

Se conmemora el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana
En honor a Martín Miguel de Güemes

El Gobierno anunciará el reemplazo de los animales de los billetes por próceres y más presencia femenina











