El legado de Güemes
Cada 17 de junio, Argentina conmemora el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana, una fecha de honda significación histórica y patriótica, instituida en homenaje al paso a la inmortalidad del general Martín Miguel de Güemes, uno de los pilares fundamentales de la independencia argentina y latinoamericana. Esta efeméride debe servir para reflexionar sobre la lucha por la libertad, la justicia social y la unidad regional frente a las nuevas formas que, en este complejo siglo XXI, requieren un análisis crítico de las relaciones de poder a nivel global.
Güemes, nacido en Salta en 1785, encarnó una forma única de liderazgo en el proceso emancipador. Fue al mismo tiempo un estratega militar brillante, un político con profundo arraigo popular y un caudillo que articuló el poder de las clases subalternas con un proyecto político de independencia y autodeterminación. Su lucha, desarrollada principalmente en el norte argentino, fue decisiva para contener el avance de los ejércitos realistas que amenazaban la causa patriota.
A partir de 1814, como gobernador de Salta, elegido por asamblea popular, lideró una resistencia tenaz a través de una táctica de guerra de guerrillas, sostenida por los llamados gauchos infernales. Este ejército irregular, compuesto por campesinos, criollos y habitantes humildes de la región, logró mantener a raya durante años a las fuerzas españolas que intentaban ingresar desde el Alto Perú. Así, la frontera norte fue preservada y la retaguardia de las campañas libertadoras de San Martín en Chile y Perú se mantuvo firme.
El vínculo entre Güemes y San Martín fue más allá de lo táctico. Ambos compartieron una visión estratégica común, que no fue otra que la necesidad de liberar el continente en su conjunto, sabiendo que la independencia de una provincia sólo podía garantizarse en el marco de una liberación continental. En ese sentido, Güemes no luchó únicamente por Salta, sino por la patria grande latinoamericana. Su vocación federal, su compromiso social y su visión regionalista lo convierten en uno de los constructores más lúcidos y comprometidos del ideal emancipador americano.
Su muerte, ocurrida el 17 de junio de 1821, fue su consagración como mártir de la lucha a favor de la independencia. Herido en combate y abandonado por parte de la elite local que no compartía su proyecto popular, Güemes eligió seguir liderando hasta sus últimas horas, resistiendo durante días en el campo con sus tropas antes de sucumbir. Su figura fue silenciada por décadas en la historia oficial, precisamente por ese perfil de caudillo popular, incómodo para ciertos relatos elitistas de la independencia. Sin embargo, desde mediados del siglo XX y, especialmente, con su declaración como Héroe Nacional en 2006, su figura ha sido recuperada y revalorizada como símbolo del compromiso federal.
El Día Nacional de la Libertad Latinoamericana, establecido en su honor, debe ser interpretado a la luz de los acontecimientos actuales que marcan al mundo y a América Latina, una región que, es importante recordar, no es la más pobre, sino la más desigual. Por eso mismo, se impone la necesidad de construir una integración regional sólida, y sumar esfuerzos para que la política se oriente, como en la vida de Güemes, al servicio del bien común.
En este marco, cobra especial relevancia una de sus frases más recordadas: "Trabajemos con empeño y tesón que si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria". Esta sentencia, que tiene una vigencia política insoslayable, nos recuerda que las grandes transformaciones históricas no siempre son reconocidas en su tiempo, que la gratitud de la historia puede tardar en llegar, pero que la verdadera legitimidad de una causa reside en su justicia y en su capacidad de transformar la vida de los pueblos.
La figura de Güemes nos enseña que la actividad política no debe buscar aplausos inmediatos, sino responder con convicción a las necesidades de su tiempo. Su vida es un ejemplo a seguir para los dirigentes de todos los sectores de toda la comunidad, actuales y futuros a actuar con visión histórica, compromiso social y sentido de responsabilidad colectiva. En tiempos donde el corto plazo y el cálculo electoral dominan muchas decisiones, recuperar el legado de Güemes es una necesidad política para construir un futuro más justo, libre y solidario en Argentina y en América Latina.
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