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Memorias de Resistencia

Martín Miguel de Güemes 

Hace 54 años se inauguró un monumento al General Martín de Güemes, en la Plaza 25 de Mayo, en el inicio de la calle que lleva su nombre.

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En 1805 fue enviado con su regimiento a Buenos Aires por expreso pedido del virrey del Río de la Plata, Rafael de Sobremonte, quien temía un ataque inglés. Un año después participó de la Reconquista de Buenos Aires.

Cuando en junio de 1806 se produce la primera invasión inglesa, el regimiento en el que Güemes servía como cadete fue convocado para auxiliar a Buenos Aires. Llegó a ser ayudante de Santiago de Liniers quien en 1807 lo nombró teniente de su escolta del Regimiento de Patricios.

Pero al año siguiente, la muerte de su padre, lo obligó a regresar a Salta. Güemes adhirió a la Revolución desde sus inicios. Y en los primeros años se desempeñó en el Alto Perú en acciones destinadas a interceptar las comunicaciones enemigas. Por diferencias con Juan José Castelli, volvió a Salta.

En 1811, le tocará proteger la retirada de Juan Martín de Pueyrredón, luego de la derrota de Huaqui. Tras un período en Buenos Aires y Montevideo, durante el cual participa del sitio a la ciudad oriental hasta fines de 1813 y es ascendido a teniente coronel, vuelve a Salta y es entonces cuando inicia la formación de milicias gauchas en el marco de su plan defensivo de guerra de guerrillas, que lo hará pasar a la historia. Una idea sagaz, no siempre bien vista por Buenos Aires, más proclive al centralismo del mando. Pero el modelo de Güemes se adaptaba mejor a la realidad y a las necesidades del momento ya que permitía que cualquier poblador se alzara en armas y asumiera los costos del esfuerzo de guerra.

En 1814, con su ejército campesino, Güemes detiene el avance del general realista Ramírez de Orozco, que había ocupado Jujuy, y lo fuerza a retroceder al Alto Perú. Por su condición de hijo de una familia acaudalada y de prosapia, a Güemes no le costó ser aceptado por la elite local como jefe y acceder a posiciones de poder.

Los primeros meses de 1821 fueron difíciles: enfrentado al gobernador de Tucumán, sufre además una rebelión interna en su propia provincia. Güemes recupera el poder en mayo, pero los españoles sitian Salta y el gobernador es herido cuando atraviesa ese cerco.

Muere el 17 de junio de 1821, como consecuencia de esas heridas, en Cañada de la Horqueta, cuidado por sus gauchos. Está sepultado en la Catedral de Salta.

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