La ausencia de control y acciones del Estado aturde
Señor director de NORTE:
El último miércoles de abril se conmemora el Día Internacional de Concientización sobre el Ruido. En el Chaco tenemos la Ley 3606-G desde 2022 que obliga al Estado a hacer campañas y a alertar sobre los daños que provoca el ruido y las vibraciones de los mismos.
Pero en la práctica, la ausencia de controles y de empatía aturde más que el ruido mismo.
Como vecina, padezco la falta de consideración y la ausencia de controles: vivo en una zona donde las juntadas con equipos de música en los patios y las veredas superan ampliamente los decibeles permitidos.
También existen trabajos de alto impacto cualquier día y hora de la semana, incluyendo domingos temprano, y hasta en horario de la siesta.
Más música... convierten el ámbito en un pandemonium. No se respetan los días ni los horarios de descanso.
Esto no es solo "molestia". El ruido crónico provoca insomnio, estrés, ansiedad, dolores de cabeza e impide descansar y trabajar en la propia casa. Afecta la salud física, mental, la vida familiar y la calidad de vida. Este flagelo genera pleitos vecinales que, como muestran las noticias, pueden concluir en tragedias.
Además, implica un gasto administrativo innecesario: patrulleros, denuncias, mediaciones, gastos en salud pública —por costosos estudios cardiovasculares, gástricos y otros derivados del estrés—, y un desgaste general de recursos públicos. Todo por falta de educación y de exigencias ambientales efectivas.
Lo más grave es que hay niños que se crian naturalizando estas conductas nocivas, que revelan la falta de consideración al otro. Si no educamos hoy, mañana tendremos una sociedad aún más ruidosa e indiferente.
La Constitución Provincial, en su artículo 38, garantiza el derecho de desarrollarnos en un ambiente sano y equilibrado que promueva una buena calidad de vida. Ese derecho hoy está vulnerado por la indiferencia y la inacción.
Por tales motivos, solicitaría a la Municipalidad de Resistencia y al Ministerio de Salud que cumplan la Ley 3606-G: más campañas, más controles efectivos y sanciones reales. Y a todos, incluyendo autoridades y ciudadanos, un mensaje para recordar: el respeto se escucha.
El derecho de uno a divertirse termina donde empieza el derecho del otro a vivir en paz. El silencio también es salud.
ISABEL LLANES
DNI 17369606
RESISTENCIA
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