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Viajes oficiales y discurso de austeridad

Cuestionamientos al gasto y la agenda presidencial

Pese a su discurso de ajuste, el gobierno de Javier Milei prevé un fuerte incremento en el gasto destinado a viajes oficiales.

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   Según datos del Presupuesto Abierto analizados por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), la partida de "viáticos y pasajes" de la Secretaría General de la Presidencia —a cargo de Karina Milei— crecerá un 62,5% en 2026. Mientras en 2025 se ejecutaron $2.531 millones, para este año se prevén $4.112 millones.

   El aumento acompaña la intensa agenda internacional del Presidente, que en los últimos meses visitó ciudades como Davos, Miami, Nueva York, Madrid, Budapest y Santiago de Chile. De acuerdo con el sociólogo Pablo Salinas, Milei acumula 37 viajes al exterior y 116 días fuera del país desde el inicio de su mandato, lo que equivale a cerca del 14% de su gestión.

   El crecimiento del gasto contrasta con medidas oficiales orientadas, en teoría, a reducir costos. La Decisión Administrativa 9/2026 limitó las comitivas a un funcionario por evento internacional, pero la norma fue rápidamente cuestionada tras conocerse casos de participación de allegados a funcionarios, como Bettina Angeletti, lo que reavivó las críticas sobre el uso de recursos públicos.

   En el Congreso, un grupo de diputados encabezados por Nicolás Trotta presentó un pedido de informes para conocer el costo total de los viajes y sus objetivos. La oposición pone el foco en el carácter de varias giras, que —según sostienen— carecen de agendas institucionales claras o de reuniones bilaterales relevantes.

   Entre los casos señalados figura el viaje a Oslo en diciembre de 2025, donde Milei buscó participar de la entrega del Nobel de la Paz a la dirigente venezolana Corina Machado, sin resultados concretos. También se cuestiona su presencia en el Madrid Economic Forum, un evento privado donde se reunió con el dirigente de VOX Santiago Abascal y otros referentes ideológicos, además de recibir un premio académico.

   Otro viaje reciente fue a Hungría para participar de la Conferencia de Acción Conservadora (CPAC), donde se reunió con el primer ministro Viktor Orbán. Aunque en esta ocasión redujo la comitiva, las críticas se mantuvieron por la naturaleza partidaria del evento.

   Los datos oficiales también generan dudas. Hasta mediados de marzo, el gasto declarado en viajes rondaba los $361 millones, aunque especialistas advierten una posible subestimación: un solo vuelo presidencial a Europa puede costar alrededor de 300 mil dólares. En 2025, por ejemplo, el presupuesto inicial fue ampliamente superado en la ejecución final.

   El patrón de destinos también alimenta el debate. De los 37 viajes, 16 fueron a Estados Unidos, seguido por Italia y España. En contraste, países clave para el comercio argentino, como China, no figuran en la agenda presidencial.

   A nivel interno, la actividad también muestra un fuerte desequilibrio. Según Salinas, el Presidente casi no recorre el país: la mayoría de sus visitas se concentran en pocas ciudades y el 93% del tiempo permanece en el Área Metropolitana de Buenos Aires. "Hay una marcada falta de mirada federal", sostiene.

   En este contexto, la combinación de mayor gasto, viajes frecuentes y objetivos cuestionados profundiza las críticas sobre la coherencia entre el discurso oficial de austeridad y la práctica gubernamental.

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