Científicos chinos logran eliminar ADN del VIH en células humanas y ratones
Un equipo de la Wuhan University (WUST), liderado por el investigador Gu Chaojiang, publicó a fines de 2025 en la revista Molecular Therapy un estudio que reavivó la esperanza en la búsqueda de una cura para el VIH.

En experimentos de laboratorio y en modelos animales, científicos lograron eliminar ADN del VIH integrado en células humanas infectadas y reducir de forma drástica la carga viral en ratones. El avance es relevante, pero no significa que el virus haya sido erradicado en personas ni que exista una terapia lista para usar en pacientes. Por ahora, se trata de resultados preclínicos.
El provirus oculto
El VIH es especialmente difícil de erradicar porque inserta su material genético en el ADN de las células que infecta, sobre todo en linfocitos CD4+. Ese ADN integrado —el provirus— puede permanecer latente durante años. Los tratamientos antirretrovirales actuales bloquean la replicación del virus, pero no eliminan ese reservorio silencioso. Si la medicación se suspende, el virus reaparece.
La nueva estrategia apunta directamente a ese punto débil: cortar y eliminar el provirus del genoma celular mediante edición genética.
Tijeras moleculares dirigidas
La herramienta empleada es una variante del sistema CRISPR, conocida como Cas12a, una enzima capaz de cortar ADN en sitios específicos guiada por pequeñas secuencias de ARN. El desafío no es solo lograr el corte, sino llevar el sistema con precisión a las células infectadas sin dañar tejido sano.
Para ello, los investigadores desarrollaron un sistema llamado EMT-Cas12a (Exosome-Mediated Targeted CRISPR-Cas12a Delivery). Utiliza exosomas —pequeñas vesículas naturales de comunicación celular— como vehículos de transporte. Estos fueron modificados para reconocer células CD4 infectadas y cargar en su interior el ARN mensajero de Cas12a junto con guías dirigidas a regiones conservadas del VIH.
Una vez dentro de la célula, el ARNm produce la proteína Cas12a, que se ensambla con las guías y se dirige al núcleo. Allí corta el ADN viral integrado. Al usar varias guías en simultáneo, el sistema genera múltiples cortes coordinados que eliminan fragmentos amplios del provirus o lo inutilizan, impidiendo que vuelva a replicarse.

Resultados en células y animales
En cultivos de células humanas infectadas, el sistema logró localizar y cortar el ADN del VIH integrado. En ratones con infección experimental, la carga viral cayó de manera significativa; en un pequeño grupo, dos de tres animales tratados no presentaron ADN viral detectable tras la intervención.
El equipo también trabajó con células mononucleares de sangre periférica (PBMCs) obtenidas de personas con VIH, tratadas ex vivo. En varios casos, el ADN proviral dejó de ser detectable y se observó recuperación de marcadores inmunitarios, incluyendo aumento de células CD4+. Esto sugiere que el enfoque funciona no solo en líneas celulares artificiales, sino en células reales de pacientes. Sin embargo, el tratamiento no fue administrado a personas vivas.
Lo que aún no es
Los autores hablan de "cura funcional" en modelos experimentales, un concepto que implica reducir el virus a niveles en los que no reaparezca sin tratamiento. Pero esa definición, en este caso, se limita a sistemas de laboratorio y animales.
No existen ensayos clínicos publicados con EMT-Cas12a en pacientes, ni registros públicos detallados de reclutamiento. Si se avanza hacia estudios en humanos, probablemente comiencen con pequeños ensayos de fase I centrados en evaluar seguridad.
Riesgos y desafíos
La edición genética plantea interrogantes importantes. Entre ellos, los efectos fuera de objetivo: cortes accidentales en ADN sano que podrían generar mutaciones no deseadas o incluso favorecer procesos tumorales.
Otro reto es alcanzar todos los reservorios donde se esconde el VIH, como ganglios linfáticos, médula ósea o sistema nervioso central. Lograr que los exosomas lleguen a todos esos compartimentos de manera segura y eficiente sigue siendo un desafío técnico considerable. Además, se debate si esta estrategia debería combinarse con antirretrovirales para evitar posibles rebotes virales.
Un avance en una carrera larga
La edición génica aplicada al VIH lleva años en desarrollo, con herramientas como CRISPR/Cas9 o TALEN mostrando resultados prometedores en modelos experimentales. El aporte distintivo de este trabajo es el sistema de entrega basado en exosomas, que podría superar uno de los principales cuellos de botella: introducir las "tijeras" genéticas en las células correctas con mayor precisión.
Para los casi 40 millones de personas que viven con VIH, la noticia no cambia la práctica clínica actual: los antirretrovirales siguen siendo esenciales. Pero el estudio amplía el horizonte científico y refuerza la posibilidad, aún lejana, de una estrategia curativa. Es un paso significativo en el laboratorio, todavía distante del consultorio, que suma evidencia en la búsqueda de una cura definitiva.
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