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Policías de cuatro patas

Blanquito y Negrita, los guardianes más queridos de la Cuarta

Llegaron abandonados y hoy se convirtieron en símbolos de compañía, cuidado animal y compromiso, con miles de seguidores en redes sociales.

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Agostina Portela, protectora de Blanquito y Negrita, comparte un momento cotidiano con los perros que acompaña y cuida desde hace años en la Comisaría Cuarta.

Desde hace años, quienes cruzan la puerta de la Comisaría Cuarta no solo se encuentran con personal policial, sino también con dos presencias infaltables: Blanquito y Negrita. Tranquilos, atentos y siempre cerca, los perros forman parte de la rutina diaria del lugar y se transformaron en verdaderas "estrellas" de la fuerza.

Agostina Portela, su protectora, cuenta cómo comenzó esta historia: "Blanquito aparece aproximadamente en el año 2017, siguiendo a su dueño que en ese momento estaba detenido. Cuando la persona fue trasladada, él quedó acá y el personal policial lo adoptó". Desde entonces, el perro se afincó en la comisaría y nunca más se fue.

Años más tarde llegó Negrita. "Apareció en 2021, un día de lluvia. Entró a la comisaría, se fue, volvió y la segunda vez ya se quedó para siempre", relata Agostina. Así, sin planearlo, nació una dupla inseparable.

Hoy ambos tienen incluso jerarquías simbólicas dentro de la dependencia. "Blanquito es sargento y Negrita es cabo. Tenemos cuadros con sus rangos, certificados de participación y una foto institucional donde aparecen junto a todo el personal actual", explica la protectora.

Pero su rol va más allá de lo simbólico. "Ellos son completamente partícipes del día a día de la comisaría: acompañan al personal policial y también a las personas que vienen a hacer escritos o denuncias", señala Portela.

El cuidado de los perros es una tarea compartida. Reciben alimento, baños, atención veterinaria y hasta peluquería. "Tienen padrinos que pagan su obra social y muchas donaciones que llegan gracias a los seguidores de Instagram, Facebook y TikTok", detalla Agostina. En redes sociales, Blanquito y Negrita suman miles de fans: más de 12 mil en Instagram y cerca de 16 mil en Facebook.

La rutina es simple y relajada. "Por la edad que tienen, pasan gran parte del día acostados, con aire acondicionado y sus camitas. Blanquito por la mañana va a buscar su vianda a un local que todos los días le regala comida, y Negrita suele tomar sol en la entrada antes de volver adentro", cuenta.

La presencia de los perros también atrae visitas especiales. "Mucha gente viene a la comisaría solo para conocerlos. Les recomiendo que vengan a la siesta o los fines de semana, cuando hay menos movimiento", explica Portela.

Agostina llegó a sus vidas casi por casualidad. "En 2018 vine a hacer un escrito policial, Blanquito se me acercó y me enamoró. Desde ahí empecé a ayudarlo, y después llegó Negrita. Hoy son parte de mi vida", afirma.

Más allá de la ternura, la historia deja un mensaje claro. "Blanquito y Negrita son perritos abandonados. Por eso es importante concientizar sobre el cuidado y el no abandono, y destacar el trabajo de la Comisaría Cuarta y de la Policía del Chaco, que los cuidan y los quieren", remarca.

Aunque no están en adopción, Agostina sueña con un futuro distinto: "Mi deseo sería poder darles un hogar y que pasen su último tiempo en una casa, en familia".

Mientras tanto, Blanquito y Negrita siguen cumpliendo su rol silencioso: acompañar, alegrar y recordar que, incluso en una comisaría, siempre hay lugar para el afecto.

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