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Polémica por la cancelación de una muestra wichí en el Palacio Libertad

El aviso de cancelación sorprendió a los artistas y a los organizadores, que califican la decisión de injustificada y alertan sobre su impacto en la visibilidad cultural indígena

   A partir de la cancelación, comenzó a instalarse en redes sociales y en distintos ámbitos culturales la idea de que se trata de un acto de censura y segregación ejercido desde el Estado, que termina afectando a comunidades originarias pacíficas, sin relación alguna con militancias políticas ni con conflictos protagonizados por grupos extremistas en otras regiones del país.

   La situación resulta además contradictoria: la Primera Bienal de Arte Indígena continúa realizándose normalmente en la Universidad Católica Argentina, una institución sin vínculo alguno con definiciones políticas, y con la misma calidad artística que iba a exhibirse en el Palacio Libertad. La única diferencia es el espacio institucional que decidió dar marcha atrás.

   Según trascendió, la única "reparación" ofrecida hasta el momento habría sido la devolución de los gastos en seguros y algunos costos operativos, una solución considerada insuficiente y humillante. No contempla el daño moral, simbólico y ético causado a artistas que trabajaron durante meses con la expectativa de exponer y vender su obra en la Ciudad de Buenos Aires.

   Si la cancelación se mantiene, las obras probablemente se exhiban en otro espacio. Sin embargo, quedará instalada la idea de que el Estado nacional censuró una muestra que él mismo había aprobado, impidiendo su realización por razones no explicitadas y generando una percepción de segregación institucional hacia pueblos originarios.

   Para los propios organizadores y para la Secretaría de Cultura, revertir la decisión no solo sería un acto de justicia hacia los artistas wichí, sino también una forma de evitar un costo político y cultural innecesario. Ningún gobierno sale fortalecido cuando se lo asocia con censura, y mucho menos cuando esa acusación recae sobre las autoridades, en perjuicio de comunidades indígenas históricamente postergadas.

   La pregunta sigue abierta: ¿qué cambió, en tan poco tiempo, para que una muestra previamente aceptada dejara de "encuadrar"? Mientras no haya una respuesta clara, la sospecha de censura continuará creciendo.

*Publicado en Infobae

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