Historietas de desmontes y sus trampas
Señor director de NORTE:
Recuerdo a sus preciados lectores que la única región subtropical continental del planeta Tierra que aparece cubierta de bosques es nuestro Gran Chaco Americano. Otras regiones del mundo, situadas en latitudes similares, son desiertos.
Y con respecto al cambio climático –en nuestra zona–, el más importante de los impactos ambientales negativos es el aumento de temperatura del suelo. Ya que la luz solar no puede calentar el aire, este se caldea por contacto con el suelo.
Así que la cobertura forestal de nuestro bosque chaqueño impide la incidencia de los rayos solares sobre el suelo, manteniendo baja su temperatura y por consiguiente la del aire. Es el más importante de sus servicios ambientales.
Sabemos que el aire fresco forma anticiclones en distintas regiones del continente, que empujan vientos. Pero cuando los suelos se calientan, se forman ciclones, que atraen vientos. Entonces el clima cambia, dando lugar al fenómeno del Niño, o su contraparte la Niña.
Tal como ocurrió en los últimos años, cuando el promedio de precipitaciones fue muy inferior a la media anual, provocando grandes pérdidas al sector productivo. O el actual, con enormes extensiones de campos cubiertos de agua. De allí la importancia de conservar nuestros formidables bosques.
Además de otros muy importantes factores ambientales, que son más conocidos. Nuestra querida Provincia del Chaco tiene una controvertida historia al respecto.
Hace casi treinta años ocurrió un extraño fenómeno en nuestro Ministerio de la Producción. Por razones inusitadas, se nombró director de Bosques a… ¡un ingeniero forestal! Al mismo tiempo que era director de Suelos… ¡un edafólogo!
Mientras que el subsecretario de Recursos Naturales y Ambiente… ¡era un ingeniero agrónomo! El de Producción Animal… ¡un médico veterinario! Otras autoridades, como el propio Ministro y el Subsecretario de Agricultura, no eran profesionales, pero ambos tenían gran experiencia productiva, propia e institucional.
Quien suscribe, reportaba como"asesor"y trataba de coordinar actividades y programas entre esas áreas. Mi propio jefe político me nombraba como "alcahuete calificado", y otros amigos con apelativos menos repetibles.
Durante esa rara alineación de planetas, tal equipo de personas, junto con otras menos notorias pero muy comprometidas con su función, y en consulta con muchos actores públicos y privados, surgió el Primer Decreto Regulador del Desmonte. Ni siquiera se usaba el eufemismo de "cambio de uso de suelo". Ese instrumento público fue el primero en Argentina y Sudamérica que estableció taxativamente las limitaciones a los desmontes en nuestra querida provincia.
Al poco tiempo un grupo de técnicos de primer nivel mundial, en conjunto con experimentados profesionales de nuestra provincia, formularon el Primer Manual de Manejo de Bosque Nativo. Que unas pocas provincias tomaron como antecedente válido para redactar sus respectivos instrumentos.
Pocos años después comenzaron a nivel nacional varias rondas de consultas que finalizaron con la ley 26331 de "Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental". Parecía que la modalidad de decisiones colegiadas estaba dando buenos resultados para ir solucionando el problema. Y que conservar nuestro bosque chaqueño, en armonía con la producción forestal y agropecuaria ¡se estaba logrando!
Pero… ¡los enmascarados no se rinden! Y poco tiempo después comenzaron a establecerse nuevas disposiciones, que volvieron casi nulos los avances anteriores.
Quizás la más grave sea la disposición 534/2012 sobre "Plan de Manejo Silvopastoril – PMS". Donde se describen numerosas consideraciones administrativas, y algunas técnicas, para enunciar en artículo 17, que "está permitido el PMS en 50% del área boscosa", y en artículo 20, "que se podrá realizar en forma mecánica".
En mi barrio, y en toda la provincia, estos artículos se aplican como "permiso para desmontar 50%" dejando algunos árboles. Que junto con un permiso CUS del otro 50% permiten desmontar todo el campo… ¡legalmente! Situación que ocurre con bastante frecuencia. Pero más grave es que numerosos Planes de Manejo Silvopastoril han sido financiados por la mencionada ley 26331.
En una ¡grosera burla al espíritu de la ley! (este tema motiva una larga exposición que excede a los términos de esta nota).
Cabe agregar que las organizaciones ambientales que defienden al Bosque Chaqueño generalmente están integradas por personas que no conocen en detalle todos los procedimientos. Y despotrican contra los "desmontes ilegales". Pero se les escapan las "trampas" reglamentarias que los permiten.
En ese marco de situaciones y reglamentos, la Subsecretaría de Desarrollo Forestal acaba de publicar la disposición 778/25, donde le quita la exclusividad de formular Planes de Manejo de Suelos a mis colegas ingenieros agrónomos.
Independientemente de que tal apertura de competencias obligaría a los técnicos de otras disciplinas a mostrar antecedentes comprobables y suficientes en el manejo de suelos, resultan por demás extrañas las circunstancias de tal disposición.
En primer lugar, porque personas sin antecedentes técnicos tomaron decisiones en forma inconsulta con los Colegios Profesionales ni con profesionales con experiencia. Lo cual iría en contra de los buenos resultados, y de la disposición 43/2010, que orienta sobre las necesarias consultas para formulación. Tema que se podría solucionar con un taller conjunto de los consejos, y profesionales con más experiencia, a fin de determinar las pautas técnicas necesarias.
Pero aún más extraño sería el antecedente que el propio ministerio está avanzando sobre un Programa de Manejo de Agua y Suelo Predial. Que es una noticia ¡muy alentadora! Teniendo en cuenta que le llevó casi veinticinco años comprender que el problema del agua en los campos se soluciona en los propios predios, más que con canales. Tal cual lo están sufriendo los productores del oeste de la provincia de Buenos Aires.
Entonces, sería bueno mejorar las competencias de los técnicos actuantes, en ambos casos. Los talleres de capacitación y discusión resultaron ser un buen método en el pasado. Cuando nuestra provincia se introdujo a la siembra directa, sin tensiones.
Para finalizar, después de casi cincuenta años de ejercer la profesión de ingeniero agrónomo y seguir trabajando con el entusiasmo de siempre, me permito sugerir que… ¡no se tomen decisiones arbitrarias!
Después cuesta muchos años corregirlas, y parece que nuestro bosque chaqueño ¡no tiene tanto tiempo!
HUMBERTO RAMÍREZ ARBO
INGENIERO AGRÓNOMO
MP CPIACH 140
DNI 11905181
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