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Mercedes Valois Flores, tía abuela de Cecilia Strzyzowski

"Sentí un gran alivio porque por fin se hizo justicia"

Habló tras el veredicto y relató cómo vivió la audiencia, qué recuerdos guarda de su sobrina nieta y por qué está convencida de que César Sena no actuó solo.

Mercedes Valois Flores, tía abuela de Cecilia Strzyzowski, recibió a NORTE TV con serenidad tras conocerse el veredicto y asegura sentir algo de paz: "Más relajada, más tranquila, todavía no me puedo recuperar, pero con satisfacción por lo que han hecho los fiscales". Agradeció también el acompañamiento institucional: "Gendarmería Nacional no nos desamparó en ningún momento".

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Mercedes Valois sostiene con ternura una fotografía en que aparece junto a Cecilia, a quien recuerda como una joven alegre, comprometida y creativa, un reflejo de los vínculos que la acompañan para siempre.

El día del veredicto

Mercedes estuvo presente en la sala donde se leyó la sentencia. "Me pusieron un enfermero, por si la emoción me descomponía, pero gracias a Dios todo salió bien", contó. Aquella jornada significó un cierre parcial para la familia: "Sentí un gran alivio, que por fin se hizo justicia. Ahora hay que creer en la justicia del Chaco".

Una relación entrañable con Cecilia

La recuerda como una joven alegre, comprometida y creativa. "Era mitad abuela, mitad mamá, una chispita de alegría", describe. También revive las escenas cotidianas que compartían: "Se ponía los auriculares y empezaba a bailar mientras barría. Yo le decía: "Ya estás otra vez con tu locura".

Cecilia, técnica en informática y chef, trabajaba, cocinaba y soñaba con proyectos propios como la cafetería El Gato Negro. "Era una mina de oro, tenía ideas, tenía empuje", afirma.

César Sena: del encanto inicial a las primeras señales

Mercedes recuerda que, al inicio, César se mostraba atento. "Parecía un buen chico. Siempre venía con chocolates, flores, tarjetitas". Sin embargo, con el tiempo aparecieron señales inquietantes: "Cuando tomaba un poco decía que sabía hacer desaparecer gente. Pensamos que hablaba para impresionarnos".

Cecilia nunca contó abiertamente a la familia los episodios de violencia. "No largó prenda. No sé si él la habrá amenazado", explicó Mercedes. Sí le había confiado situaciones difíciles a Ronald, su expareja.

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Tras conocerse el veredicto asegura sentir algo de paz. Agradeció a los ciudadanos del Chaco por su acompañamiento durante todo el juicio.

El falso viaje al sur

La aparente mudanza laboral fue una pieza clave en el relato de César. "Ella preparó su valijita, el botiquín, todo", escribió Mercedes. Pero Cecilia expresó un temor particular: "Me decía que en ese viaje se iba a morir porque se iba a caer el avión".

Durante los primeros días sin contacto, la familia creyó en la versión del viaje. "Yo confiada, llamaba al teléfono de César porque me dijo que el de ella estaba roto". La verdad llegó cuando la Policía se presentó en su casa: "Algo grave pasó con Cecilia".

La sospecha sobre Marcela Acuña

Mercedes sostiene que César no actuó en soledad. "Pienso y repienso que él la sostenía a Cecilia y la otra la apuñalaba". Su convicción se basa en la escena: "Había sangre en la cama, en la mesa de luz, en la pared, en el piso. No era él solo".

Para Mercedes, el nivel de organización, la rapidez con la que intentaron sostener la mentira del viaje y los silencios posteriores reforzaron la idea de que hubo más manos involucradas. "Era imposible que él solo manejara todo: la desaparición, las coartadas, los mensajes. Alguien más sabía, alguien más participó", agregó Mercedes.

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Mercedes, en 2024, cuando se cumplía un año de la desaparición de Cecilia, pidiendo justicia, esa que finalmente llegó más de un año después.

Una vida atravesada por el dolor

La casa que compartía con Cecilia hoy está en silencio. "Ella vino para acompañarme. Y ahora me quedo sola otra vez", dijo. No quiere que nadie más ocupe ese lugar: "Otra muerte más no aguanto".

Pese a eso, se siente acompañada por la comunidad: "Muy acompañada, la gente también quiere estar tranquila porque tienen hijos". Mercedes encuentra sostén en su fe. "Todos los 2 de cada mes voy a la misa por Cecilia. Los sacerdotes ya me conocen". Y en su propia historia de fortaleza: "A los seis años perdí a mi mamá y mi papá nos crió bajo régimen militar. Aprendimos a ser fuertes".

Hoy, tras el fallo judicial, siente que su sobrina nieta descansa. "Ya sé que mi nena está en manos de Dios. Cecilia ya está en los brazos del Señor".

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