"Estamos creando una nueva generación de hipoacúsicos"
"Las lesiones en el oído interno son irreversibles. Lo que se pierde, se pierde", explicó el doctor Rafael Knopoff en diálogo con Buen Día Norte , y llamó a prevenir, moderar el volumen y cuidar el oído desde chicos.
"Existe una preocupación entre el crecimiento de la hipoacusia y la presencia ante ruido y sonido intenso, sin ninguna duda que los jóvenes, por ejemplo, que frecuentan zonas de música alta intensidad, tienen grandes posibilidades de producir lesiones en el ruido interno que casi siempre son irreversibles", advirtió el doctor Rafael Knopoff en diálogo con Buen Día Norte.

Respecto a los jóvenes que concurren a los festivales "sostenemos que no deben estar siempre cerca de los bafles. Y un dato importante es que cuando hay mucha intensidad de sonido, es conveniente que cada hora salgan por lo menos cinco o seis minutos afuera a reposar", aconsejó
La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (Seorl-CCC), ya realizó un llamado la atención sobre la contaminación acústica. Además, cita los datos facilitados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según los cuales más de 1.000 millones de personas entre 12 y 35 años corren riesgo de pérdidas de audición irreversibles.
Según la OMS, se considera que una persona sufre de pérdida de audición cuando no es capaz de oír tan bien como alguien cuyo sentido del oído es normal; es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o mejor que 20 dB (decibeles). El límite de ruido aceptable es de 65 dB, el equivalente al de una aspiradora; y 80 dB el umbral para garantizar la salud auditiva. Por encima de 85 dB ya se puede dañar nuestra audición. El ruido del tráfico rodado puede alcanzar 80-85 dB, mientras que una sierra eléctrica o cascos de música supone 95 dB (riesgo de lesión si la exposición se prolonga 2 horas). Ir a un boliche o la pirotecnia son 110 dB (riesgo de daño inmediato); y un concierto de rock o el ruido de un taladro, 120 dB.














