Familias ensambladas en campaña
El próximo domingo por la noche podrían quedar definidas varias cosas importantes, tanto a nivel país como en la provincia. En el caso del Chaco, básicamente, el todavía no blanqueado proyecto de reelección de Leandro Zdero saldrá fortalecido y con todos los semáforos en verde por delante o, por el contrario, abollado y con importantes posibilidades de salir a la banquina.
En cuanto a su principal opositor, Jorge Capitanich quedará cerca de ser jubilado para las grandes ligas o festejará una revancha que le renovará hasta 2027 el carné de actor clave de la política local, que alimenta la ilusión peronista de un regreso al poder. Entre esos extremos hay grises. No demasiados. La consecuencia de ese escenario y de esas posibilidades es que la campaña, sobre todo en este tramo final, se viene viviendo en ambos sectores con una alta dosis de tensiones.
Acentuadas, además, porque los dos bandos más fuertes son, en buena medida, familias ensambladas que, como tales, decidieron sumar potencialidades que llegaron con una mochila de ruidos y contradicciones.
Fotos
El oficialismo es, en ese aspecto, el espacio en el que las fotos salen más extrañas. Es el producto de un ensamble bastante forzado, en el que las partes están unidas más por las necesidades del presente que por una noción común del futuro. El acuerdo chaqueño entre radicales y libertarios cayó desde las alturas sin que se abriera la chance de ser debatido puertas adentro.
Javier y Karina Milei pidieron quedarse con la -literalmente- parte del león, y Leandro Zdero aceptó que la coalición lleve solamente el nombre de La Libertad Avanza. También que las dos principales candidaturas sean para la fuerza del presidente. Los radicales, pese a ser la estructura política más importante de la provincia, se quedaron sin que la UCR figure como partido en la boleta del domingo que viene y debieron resignarse a ocupar las nominaciones de relleno.
El sí de Zdero estuvo condicionado, principalmente, por dos elementos de la realidad: dividir el electorado no kirchnerista con los libertarios era hacerle un gran favor a Capitanich y rechazar la propuesta de los Milei era restarle motivos a la Casa Rosada para mantener la asistencia que viene brindándole al ahogado Tesoro chaqueño, fundamental para mantener el pago salarial estatal a término y cubrir otros compromisos básicos del Estado.
Por uno
Como en los matrimonios por conveniencia de siglos pasados, de alguna manera los desposados decidieron creer que el amor llegaría con el tiempo. No fue así, aunque tampoco se puede decir que la convivencia sea un martirio. Pero sí la campaña parece, de a ratos, encarada como dos caminos paralelos que de tanto en tanto confluyen en la misma ruta. Por ejemplo, es muy notorio que las piezas publicitarias pergeñadas por el gobierno no mencionan el nombre de la alianza de la que forma parte (La Libertad Avanza), y apelan al recurso de pedirle al votante que "marque la violeta" en la boleta única de papel que se estrenará -como nuevo sistema de votación- el domingo 26. Un truquito para no tener que mencionar
al sello libertario. Además, se habla de Silvana Schneider como candidata, pero no se nombra al primero en esa categoría, Juan Cruz Godoy, figura de LLA.
En el programa "Pulso político", que se emite por Norte TV, los conductores le preguntaron por el tema a Godoy. "Es parte de una estrategia", dijo, y resaltó que lo que importa no son los modales sino sumar representación en el Congreso para Milei.
En el ambiente de los libertarios la actividad política es un asunto arduo. El mileísmo en general tuvo que aprender a pilotear el avión salteándose el simulador. Y a las inconsistencias de origen se suman, ahora, las interacciones accidentadas con los radicales vernáculos, cierta desconfianza mutua y la sensación de que lo ideal hubiera sido hacer el trayecto hacia el 26 cada uno en su vehículo y no compartiendo el colectivo.
Frente a esas condiciones, lo que aglutina es lo que hay enfrente: un kirchnerismo que ni siquiera intenta mostrar algún atisbo de renovación, más las necesidades imperiosas de Milei y de Zdero de ganar el domingo próximo. Un dirigente radical de alta gama lo definía muy claro y simple a comienzos de la semana pasada: "Tenemos que ganar, aunque sea por un voto".
Cabeza a cabeza
Los datos y las sensaciones en los centros de campaña de las dos coaliciones coinciden en describir un estado de mucha paridad en la carrera. Una fuente de la UCR, hace algunos días, afirmaba que los sondeos que maneja el oficialismo dan una ventaja diminuta, de unos dos puntos, para la coalición radical-libertaria. Agregaba que era un dato recibido con
alegría porque mediciones previas habían colocado al frente peronista por encima de la propuesta violeta.
Los números actualizados y esa pequeña luz a favor del gobierno habrían incluso motivado la cancelación de un debate que se venía programando en el streaming de NORTE para un mano a mano entre Godoy y Capitanich. Previamente ambos habían manifestado su consentimiento para un encuentro televisado de esa índole, pero a último momento el postulante libertario se bajó de la idea.
El motivo, dicen algunos, es una directiva bajada desde la Casa de Gobierno para evitar jugadas de riesgo en el tramo final de una campaña en la que se juega tanto y que, supuestamente, se está liderando. Algo así como ir ganando 1 a 0 una final y hacer bajar a todos los jugadores a la zona de defensa para cuidar el resultado hasta el silbato final del árbitro.
Salvar el 27
Desde ya que en los cuarteles del kirchnerismo también se proclama una tendencia favorable a la boleta propia. Ajustada pero positiva. Como en el caso de la información que manejan leandristas y libertarios, totalmente sujeta a confirmación por parte de la única encuesta que nunca falla, que es la del escrutinio del voto ciudadano.
En la Argentina los pronósticos de todo tipo (electorales, económicos, políticos) son dibujos hechos con humo. En el predio de Capitanich la necesidad de mantener vivo el 2027 ayuda a tapar los resquebrajamientos internos que hay desde él hacia abajo tras la derrota del 23, que entre la dirigencia tuvo una revisión raquítica y en voz baja. Nadie se animó a ir más
allá del maquillaje, y ahora el operativo retorno silencia los crujidos. Es decir, tampoco es que todo desaparezca; solo queda al fondo de la foto. Porque persisten los cuestionamientos al personalismo de
"Coqui", pero coexisten con un convencimiento común: correr al exgobernador hoy desnudaría la falta de liderazgos alternativos a la vista y desataría una previsible lucha feroz por la herencia. Algo que, con las cosas acomodadas así como ahora, quedó pateado para adelante.
El kirchnerismo necesita varias cosas: que la mayor parte del electorado independiente tenga ganas de castigar a Milei y a Zdero; que el tiempo haya suavizado la mirada sobre Capitanich por parte de quienes votaron dos años atrás para empujarlo al llano; que el acuerdo con Magda Ayala, exdisidente de mayo, sume votos que faltaron en el otoño; que terceras opciones peronistas como la de Claudia Panzardi- Eduardo Aguilar no levanten mucho vuelo; que los intendentes del palo se jueguen enteros en los siete días que siguen. Los municipios son grandes jugadores del 26-O: sin gobierno nacional afín, sin gobierno provincial, la campaña justicialista fue más que gasolera. Los jefes territoriales, desde las intendencias, advierten por las
dudas que ganas sobran y billetes faltan.
Medio año atrás la agenda electoral de 2025 parecía un trámite bastante previsible, un dibujo al que solo faltaba agregarle colores y un par de detalles. Ahora el papel está más bien en blanco y en la granja hay de todo menos vacas atadas.
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