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Eliminación de retenciones

Serruya: "Las medidas compran tiempo, pero el alivio será efímero sin un plan"

El anuncio del gobierno de eliminar de manera temporal las retenciones a los granos y acelerar la búsqueda de financiamiento en Washington tuvo un efecto inmediato en los mercados: el dólar oficial se relajó, las acciones repuntaron y los dólares financieros retrocedieron, aunque solo por un momento.

"El mercado reaccionó rápido porque las retenciones son un mecanismo muy potente para inducir al agro a liquidar divisas. El productor, que sabe que hoy recibe un mejor precio en pesos, acelera sus ventas y eso se traduce en más dólares para el Banco Central", explicó el economista Rubén Serruya. Según cálculos oficiales, podrían ingresar entre 7000 y 8000 millones de dólares, en las próximas semanas.

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Rubén Serruya analizó los alcances de la quita de retenciones determinada por el gobierno el último lunes.

Sin embargo, Serruya advirtió que la medida encierra riesgos. "El efecto es transitorio. Una vez pasada la ventana fiscal, muchos productores podrían guardar la cosecha en los silobolsas y esperar una devaluación", señaló.

El segundo problema es fiscal. Con las retenciones a cero, la recaudación de 2025 sufrirá un recorte importante. "Esa pérdida de ingresos obliga a ajustar gasto o a asumir más déficit. En un programa económico que ya tiene dificultades de consistencia, esto suma tensión", subrayó Serruya.

El tercer riesgo es inflacionario. El economista alertó que "el incremento en pesos del valor de los granos y cereales se traslada rápido a los precios internos, especialmente en alimentos, y genera un impulso inflacionario en el corto plazo".

La urgencia del equipo económico responde a la presión de las últimas semanas. El Banco Central tuvo que sostener el tipo de cambio, mientras el riesgo país trepó a 1400 puntos. En paralelo, los dólares financieros perforaron techos que parecían firmes.

Más allá del alivio inmediato, la credibilidad aparece como el factor decisivo. "Son medidas de parche que compran tiempo. El problema es qué se hace con ese tiempo. Si no se avanza en un anclaje fiscal y monetario claro, la confianza se erosiona y cada intervención termina siendo más cara", sostuvo el economista.

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