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La inteligencia artificial en el mundo del trabajo

Un estudio reciente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), realizado en colaboración con el Instituto Nacional de Investigación de Polonia, estima que uno de cada cuatro empleos en el mundo está potencialmente expuesto a los impactos de la inteligencia artificial generativa.

El trabajo de investigación intenta responder los interrogantes que plantea esta nueva tecnología, que puede crear contenido, responder preguntas, escribir textos e incluso analizar datos, lo que la hace útil para muchas tareas laborales.

Los expertos explican que cuando se dice que un trabajo está expuesto a la inteligencia artificial, no quiere decir que vaya a desaparecer por completo. En rigor, significa que algunas de las tareas que incluye ese empleo podrían ser realizadas por una máquina o un sistema inteligente. Por ejemplo, trabajos administrativos, como la organización de documentos o el envío de correos, podrían ser automatizados fácilmente con la inteligencia artificial generativa.

El estudio aclara que en la mayoría de los casos no se trata de reemplazo, sino de transformación. Esto quiere decir que en lugar de eliminar el empleo, la inteligencia artificial cambia la manera en que se realiza, haciendo que las personas tengan que adaptarse y aprender nuevas habilidades.

En ese sentido, según el estudio de la OIT, los trabajos más expuestos a la inteligencia artificial serán los que tienen tareas repetitivas y predecibles. Los trabajos administrativos, por ejemplo, son especialmente vulnerables. Pero no solo ellos. También pueden sentir el impacto aquellas profesiones que requieren habilidades cognitivas, especialmente en sectores donde se usa mucha tecnología, como la programación de software y las finanzas.

El documento del organismo internacional señala que en los países con altos ingresos, como Estados Unidos o Alemania, esta exposición llega hasta el 34% de los empleos. En cambio, en los países de ingresos medios y bajos, la exposición es menor, principalmente porque hay menos infraestructura tecnológica y menos acceso a formación digital.

Un punto clave que señala el estudio es que, aunque la tecnología puede hacer muchas cosas, todavía hay tareas que solo los seres humanos pueden realizar bien. Actividades que requieren creatividad, la toma de decisiones complejas, empatía o comunicación interpersonal aún dependen del talento humano. Por eso, la automatización total del trabajo no es algo que se vaya a ver pronto en la mayoría de los sectores.

Además, hay una diferencia entre cómo afecta la inteligencia artificial a hombres y mujeres. En los países de altos ingresos, por ejemplo, el 9,6% de los empleos femeninos están en alto riesgo de ser automatizados, frente al 3,5% de los masculinos. Esto se debe a que muchas mujeres trabajan en sectores administrativos, los más expuestos a la IA. En ese sentido, la OIT observa que esta brecha de género es un tema importante a tener en cuenta cuando se diseñen soluciones y políticas.

El estudio insiste, por otra parte, en que no se debe tener miedo a la inteligencia artificial, pero sí prepararse para convivir con ella. Una de las mejores formas de hacerlo es con políticas públicas que acompañen esta transformación. Por ejemplo, los gobiernos y empresas pueden ofrecer programas de formación continua para que los trabajadores aprendan nuevas habilidades y se adapten a los cambios.

También es necesario un diálogo constante entre gobiernos, empresas y trabajadores. Solo así se pueden diseñar estrategias que mejoren la calidad del empleo, protejan a los trabajadores más vulnerables y aseguren que nadie se quede atrás en esta transformación digital.

Aunque la inteligencia artificial generativa puede hacer desaparecer algunas tareas, también puede crear nuevos empleos. Especialmente en sectores como la tecnología avanzada, la gestión de datos o la integración de nuevas tecnologías en procesos productivos. Estos sectores necesitarán trabajadores capacitados, lo que representa una oportunidad para quienes se preparen adecuadamente.

La inteligencia artificial ya está transformando el mundo del trabajo en todos los países. Algunos empleos cambiarán, otros desaparecerán y muchos más se crearán. Lo importante es entender que esta transformación no es necesariamente negativa, siempre que  cada sociedad sepa adaptarse, aprender y proteger a los sectores más vulnerables y a quienes más lo necesitan.
Para enfrentar estos cambios, la educación jugará un papel fundamental y por eso es necesario incluir conocimientos sobre tecnología, programación, pensamiento crítico y habilidades digitales. Las escuelas, universidades y centros de formación deben actualizar sus programas para preparar a los estudiantes para un mundo laboral en constante transformación.

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