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Corralito a la liquidez de los bancos

El Central sube encajes tras fallida licitación de bonos

Con la nueva suba de encajes, el Gobierno apuesta a reforzar el control monetario, absorber excedentes y enfriar la presión cambiaria, en un contexto de tensión política y económica creciente.

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   La Comunicación A 8302 del Banco Central de la República Argentina (BCRA) entrará en vigencia el lunes y elevará nuevamente los encajes bancarios —fondos que las entidades deben mantener inmovilizados— como parte de una estrategia para retirar pesos del mercado y contener el dólar.

   La decisión llega tras el fracaso parcial de la licitación de bonos del miércoles, en la que el Gobierno buscaba renovar vencimientos por $14,98 billones. Pese a ofrecer tasas de hasta el 69,2% nominal anual (4,5% mensual), solo logró captar $9,15 billones. Si bien consiguió postergar el 64,3% de los vencimientos hasta después de las elecciones, alrededor de $5 billones quedaron "libres" en el sistema financiero.

   Ante ese excedente potencial, el BCRA optó por absorber liquidez de forma inmediata. El director de la entidad, Federico Furiase, explicó que la mayor parte de la suba de encajes será remunerada con nuevos títulos públicos, que se licitarán el lunes a través del Tesoro. De los cinco puntos porcentuales adicionales fijados, las entidades podrán cubrir hasta tres con estos bonos, emitidos en licitaciones especiales para bancos.

   El Ministerio de Finanzas anunció una licitación extraordinaria para el lunes, ofreciendo un instrumento con vencimiento el 28 de noviembre. La medida busca atenuar el impacto de la suba de encajes en las entidades, que podrán obtener rendimiento de los fondos inmovilizados.

   Para el economista Gabriel Caamaño (Outlier), esto implica un claro endurecimiento: "Suben los encajes, endurecen condiciones y restringen liquidez. Es un ‘crowding out’: le quitás capacidad de préstamo a los bancos y parte de esos fondos va al Tesoro. El objetivo es que el dólar siga bajando, porque vieron un traslado a precios que no les gustó". Según Caamaño, en el actual escenario es más factible forzar una caída del dólar que lograr un ajuste rápido de precios no transables.

   Sin embargo, las consecuencias se sentirán en dos frentes:

• Fiscal: el Tesoro asumirá una mayor carga de intereses por remunerar los encajes con deuda.

• Económico: el crédito será más caro y escaso, encareciendo el financiamiento de consumo y de inversiones.

  Desde una visión crítica, el economista Marcelo Ramal apuntó que "El Gobierno ofrece a los bancos tasas que duplican la inflación mientras veta aumentos a jubilaciones mínimas y programas sociales". Según Ramal, "la política actual conduce a un frenazo de la economía con cierres de fábricas, despidos y suspensiones, y supone otro corralito bancario".

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