Proponen educación, control y recolección diferenciada para frenar los focos de basura
La jueza de Faltas Ambiental advirtió que se requieren campañas preventivas, mayor conciencia ciudadana y una gestión integral de residuos.
Evelin Miño, jueza del Juzgado de Faltas Ambiental de Resistencia, explicó: "Cuando recibimos una denuncia por arrojo de residuos, el minibasural ya está hecho. No hay forma de identificar al responsable y, por lo tanto, no se puede sancionar". Según detalló, el órgano solo actúa una vez que se confeccionan las actas de infracción por parte de los inspectores municipales.

Miño subrayó que las multas por arrojo indebido de residuos están previstas en el Código Ambiental y pueden implicar un costo elevado: "La sanción parte del equivalente a 150 litros de nafta súper. Si hay reincidencia, se agrava". Sin embargo, para que ese proceso ocurra, "es indispensable que haya una infracción constatada, y no siempre eso sucede".
ZONAS CRÍTICAS Y RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
En su diagnóstico, la jueza identificó zonas periféricas como puntos críticos, donde los basurales son "muy grandes y persistentes", aunque también se detectan infracciones en el centro, especialmente por el depósito de residuos en canteros centrales. A su vez, denunció una práctica habitual pero prohibida: la entrega de residuos a los carreros. "Está prohibido tanto trasladar residuos sin autorización como entregárselos a quienes no estén habilitados", sostuvo.
La magistrada también recordó que cada vecino debe contar con un cesto de residuos frente a su vereda y respetar los horarios de recolección: "Hay un desconocimiento total de muchas normas básicas. Por eso creemos fundamental avanzar con herramientas de educación formal, campañas de concienciación y difusión de las conductas prohibidas".
RECOLECCIÓN DIFERENCIADA Y ECONOMÍA CIRCULAR
Más allá de su función sancionatoria, el Juzgado de Faltas Ambiental insiste en que la solución es estructural. "La basura no se resuelve solo con multas. Necesitamos una gestión integral de residuos sólidos urbanos, como ya lo establece el Código Ambiental", afirmó Miño.
Esa gestión implica la separación en origen en los domicilios, recolección diferenciada, destino final con reciclado, y articulación con empresas que procesen los materiales reutilizables. "Garantizar el reciclaje permite reducir la cantidad de residuos que terminan en María Sara y, al mismo tiempo, desarrollar una economía circular", explicó.
En comparación con otras regiones, la jueza destacó que hay países que incluso importan residuos para producir energía, como es el caso de Suecia: "Nosotros seguimos disponiendo todo en un solo lugar, y eso ya no es viable".
La problemática de los residuos en Resistencia requiere un abordaje integral, con políticas públicas que integren educación, fiscalización y gestión para evitar que la ciudad siga acumulando focos de basura sin control.
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