El Güiraldes, un barrio postergado entre apagones, basura y anegamientos
Vecinos denunciaron que conviven con cortes de agua y luz, minibasurales, espacios públicos abandonados e inundaciones por la falta de mantenimiento.

El barrio Güiraldes, ubicado en la zona sur de Resistencia, atraviesa una serie de problemas estructurales que afectan a sus más de 70.000 habitantes: cortes de agua, fallas en el alumbrado público, zonas inseguras, minibasurales en cada cuadra, espacios verdes abandonados y anegamientos permanentes por la falta de mantenimiento de los desagües. Así lo denunció Cristian Servín, vecino del lugar, quien esta semana expuso la crítica situación y pidió mayor atención a las autoridades pertinentes.
Dos servicios en crisis
Las fallas en el suministro de agua se volvieron una constante en el Güiraldes. Según explicó Servín, el barrio sufre roturas de cañerías y, sobre todo en los días de calor, fallas en el sistema de bombeo debido a la falta de inversión. "Hace una semana hubo un problema con la turbina por la alta temperatura y afectó a la Quinta 1. La presión cayó en toda la zona y los vecinos se ponen nerviosos", relató.
A la par, la falta de alumbrado público profundiza la inseguridad. El vecino describió un escenario complejo donde los equipos de iluminación se colocan y son robados en menos de 24 horas.

Minibasurales y espacios públicos abandonados
El problema de la limpieza urbana también golpea con fuerza. Servín aseguró que en el barrio "hay casi un minibasural por cuadra", producto de la ausencia de controles y del retiro irregular de residuos.
Los espacios verdes tampoco escapan al deterioro, donde la acumulación de desechos dificulta incluso el tránsito peatonal. La plazoleta principal del Güiraldes, así como las áreas recreativas de los distintos sectores, presentan un fuerte estado de abandono. "Hay una falta total de mantenimiento; nadie se hace cargo", afirmó el vecino.

Anegamientos y desagües sin mantenimiento
Cada lluvia convierte al Güiraldes en "una palangana". Así lo describió Servín al referirse al deficiente sistema de desagües y la ausencia de trabajos de zanjeo. "Los pasillos quedan completamente inundados y quedamos totalmente anegados. Pedimos que la máquina pase para que al menos sean transitables", reclamó.
El vecino recordó que, pese a ser un barrio neurálgico que concentra servicios como el centro de salud, la comisaría Quinta y el juzgado de paz, la situación de los accesos y calles internas hace que miles de personas queden aisladas cada vez que hay una tormenta. "Hoy estamos en un pozo", resumió.
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