Complejo trabajo de la Defensoría Barrial en casos de abusos, adicciones y peleas vecinales
Asiste a más de setenta barrios de Resistencia y es la única en su tipo en todo el país. Historias duras, abandono estatal y una red de contención de crisis.

La Defensoría Barrial de la Primera Circunscripción Judicial funciona desde 2012 en el barrio Güiraldes, en avenida Soldado Aguilera al 1795, al Sur de Resistencia. Es la única en su tipo en todo el país que depende directamente del Poder Judicial, y su alcance supera los límites formales: atiende a vecinos de más de 56 barrios, quince asentamientos y localidades aledañas como Puerto Tirol, Barranqueras, Vilelas y Fontana.
Silvia Pesce está al frente de un equipo que completan Elvia Romero, Ezequiel Mereles, Héctor Insaurralde, Gustavo Taboada y Néstor Encina. "No ponemos turnos ni horarios, atendemos todos los días a la persona que llega", aseguró.
LOS CASOS MÁS FRECUENTES
La Defensoría interviene principalmente en problemáticas de adicciones, violencia familiar, conflictos entre vecinos y pactos por alimentos. También actúa en causas del Juzgado de Paz y realiza un seguimiento activo de expedientes. El trabajo no se limita al mostrador: van a escuelas, merenderos y centros comunitarios para brindar charlas y asesoramiento en territorio.
"Cada vez tenemos más casos por adicciones. De cada cinco legajos que armamos, cuatro son por este tema, y no tenemos lugar donde puedan rehabilitarse", advirtió Pesce.
TERRITORIO HOSTIL Y RELATOS ESTREMECEDORES
La zona Sur, además de ser la más pobre y densamente poblada de la ciudad, concentra situaciones extremas. Pesce relató con crudeza los desafíos: "Los vecinos se están matando por terrenos. Muchos son adictos, otros violentos y no tienen problemas en armar una pelea. A veces hay desenlaces fatales".
También hay un fuerte foco puesto en la niñez: "Hay muchos casos de abuso. A veces los padres están presos, las madres terminan viviendo con familiares y esos mismos familiares son los abusadores. No hay dónde ir", describió.


DESIDIA INSTITUCIONAL
Pesce no escondió su frustración con la falta de respuestas del Estado en temáticas más que sensibles. Cuestionó con firmeza la inacción de áreas clave como la Línea 102, y apuntó también a la falta de articulación. "Mandamos oficios y muchos no contestan. Todos trabajan por separado. A la zona Sur la dejaron a la deriva", lamentó.
"Los municipios, los legisladores, el Poder Ejecutivo, deberían involucrarse más. Se acercan solo en campaña. Después no saben ni qué pasa en los barrios", dijo.
A la sobrecarga de trabajo se le suma la precariedad material. "Tenemos una oficina muy chica. Estamos en una pequeña calle cortada que se inunda. El otro día llovía y la gente hacía cola afuera porque no tenemos espacio. Eso en el centro no pasa. Esto está lejos, no se ve, entonces lo dejan así", comentó con pesar.
Por eso una de sus aspiraciones es contar un mejor espacio físico. "Lo necesitamos para atender mejor, esta es una oficina muy concurrida y nos gustaría poder atender mejor a las personas que llegan a diario", dijo.










