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Recorrido de NORTE por barrios de Resistencia

Reclamos de los vecinos expusieron las deudas pendientes en Resistencia

Varios vecindarios de la capital chaqueña enfrentaron déficits en servicios básicos, seguridad y mantenimiento urbano, con escasa respuesta estatal y falta de planificación.

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Residuos acumulados y recolección irregular: un minibasural a cielo abierto en el barrio Güiraldes refleja la falta de servicios básicos.

Durante 2025, distintos barrios de la ciudad de Resistencia atravesaron una realidad marcada por reclamos persistentes vinculados a la inseguridad, la falta de servicios básicos y el deterioro del espacio público.

NORTE recorrió zonas como Villa Don Enrique, Mapic, Villa Elba, Provincias Unidas, Carpincho Macho, UPCP, UOM (100 Viviendas), San Miguel, Nalá, Villa Itatí, Güiraldes, San Cayetano, Villa Río Negro y sectores aledaños al macro centro, donde dialogó con vecinos y referentes barriales sobre las problemáticas que se repiten a lo largo y ancho de la ciudad.

Los testimonios recogidos reflejan una constante: calles intransitables, luminarias rotas o inexistentes, falta de agua potable, recolección deficiente de residuos, ausencia de mantenimiento de desagües y escasa frecuencia del transporte público. A esto se suma la percepción de abandono institucional y la dificultad para canalizar reclamos ante las autoridades municipales y provinciales.

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Un merendero del barrio Nalá, sostenido por vecinos, en un contexto de precariedad habitacional y falta de servicios.

Inseguridad: un temor que condiciona la vida diaria

La inseguridad fue uno de los ejes más recurrentes en los barrios visitados. En zonas como Villa Don Enrique, Carpincho Macho, UPCP, UOM, San Cayetano, Güiraldes y Marcelo T. de Alvear al 900, los vecinos relataron robos reiterados, vandalismo y episodios violentos que alteran rutinas y obligan a modificar hábitos cotidianos.

La falta de iluminación y de patrullaje permanente aparece como un denominador común. En varios sectores, los propios vecinos recurrieron a cámaras privadas o grupos de mensajería para alertarse entre sí, ante la sensación de que la respuesta policial y judicial resulta insuficiente.

Alumbrado público y calles en deterioro

La deficiencia del alumbrado público y el mal estado de las calles fue otro reclamo transversal. Postes inclinados, luminarias robadas o quemadas y calles con baches profundos se repiten en barrios como San Miguel, Mapic, Villa Elba y Paykín, donde el tránsito vehicular y peatonal se vuelve riesgoso.

En muchos casos, el deterioro se agrava tras cada lluvia, cuando el agua estancada y el barro impiden circular, afectando el acceso a escuelas, centros de salud y lugares de trabajo.

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El deterioro vial y la falta de obras hidráulicas condicionan la vida cotidiana en el Mapic.

Agua potable y desagües: una deuda estructural

La falta de agua potable y el colapso de los desagües marcaron la agenda barrial en sectores como Mapic, Villa Río Negro, Carpincho Macho, Güiraldes y Nalá. Vecinos relataron cortes prolongados, baja presión y la necesidad de abastecerse mediante camiones cisterna o puntos de carreo.

Minibasurales y espacios públicos abandonados

La acumulación de residuos y la generación de minibasurales se repite en numerosos barrios. En Villa Itatí, UPCP, Güiraldes y Villa Elba, los vecinos denunciaron que la recolección es irregular y que los espacios verdes quedaron librados al abandono.

Plazas y plazoletas, lejos de cumplir su rol recreativo, se transformaron en focos de basura, vandalismo o consumo problemático, como ocurrió durante años en la plaza del barrio Provincias Unidas, recientemente próxima a su reapertura tras un prolongado cierre y deterioro.

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La plaza del barrio Provincias Unidas permaneció un largo periodo cerrada y abandonada. La obra comenzó a reactivarse recién a fin de año.

Educación y salud: servicios esenciales en tensión

En barrios como Mapic, Villa Elba, Güiraldes y Villa Río Negro, los vecinos alertaron sobre falencias en escuelas, centros de salud y comisarías. Falta de agua en establecimientos educativos, centros de salud sin médicos de guardia y edificios con infraestructura precaria reflejan un sistema que funciona al límite.

Estas carencias obligan a trasladarse a otros barrios, saturando hospitales y generando mayores desigualdades en el acceso a derechos básicos.

Un diagnóstico compartido

A lo largo de 2025, los barrios de Resistencia compartieron un diagnóstico común: la falta de mantenimiento, planificación y presencia sostenida del Estado profundizó las desigualdades urbanas. Los vecinos coinciden en que el desafío es escuchar los reclamos y transformarlos en políticas públicas concretas que permitan que los barrios dejen de ser noticia por el abandono.

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