Estar sanos depende de nosotros y de la salud pública
Señor director de NORTE:
Vivir es un regalo, convivimos con situaciones probables de plena salud o enfermedad. Esto determina, condiciona nuestro destino al tener distintos modos de desenvolvernos.
En general se menosprecia lo que significa tener salud hasta que irrumpe el desequilibrio orgánico de nuestro cuerpo que se traduce en molestias, dolor, incapacidad y hasta puede llevarnos hasta la muerte. En parte, la salud depende de nosotros, estar sanos y de un plan inteligente de salud pública.
Las obras sociales se habrán creado después de los años 1940, cuando medicinas y médicos eran verdaderas instituciones salvando vidas a veces lo que ahora vemos como grotesco "una simple sangría". Luego se crearon las obras sociales para cuidar la salud del pueblo. Luego aparecen las obras sociales privadas, mal llamadas sociales, no ponen la mira en la sociedad sino en el negocio de prestaciones, insumos y medicamentos. Son financieras, que no siempre financian. Quizás no existan normas o leyes que la legislen, pues la vida de un paciente no puede ser un negocio.
Las obras sociales privadas no debiesen catalogarse como malas o buenas, sino que cada una de ellas debiera tener sus modalidades, estrategias y alternativas y hasta vinculaciones para impedir una pérdida humana.
Cuando se crea una estructura que tiene que ver con lo sanitario se da por obvio que tuvieron en cuenta los recursos, como todo lo que implica con la medicina. Además de la sensibilidad por el destinatario –que es el paciente–, está el respeto al profesional médico y, por supuesto, que toda elaboración de un proyecto de esta característica y de magnitud lo hace quien sabe manejar la administración de empresas, para que no le den pérdidas.
El Estado tiene la responsabilidad de velar por la salud de todos y esto implica tener políticas de control severo de toda empresa que esté abocada a dar servicios sanitarios.
La vida tiene valor, mantener la salud tiene un costo. Qué caro es vivir sano, cuando a la vida Dios nos la dio gratis.
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