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Nueva ley clave

Trump impulsa a EEUU como capital mundial de las criptomonedas 

Un paso decisivo en la regulación del sector cripto se dio con la aprobación de la Ley Genius, primera gran legislación nacional sobre criptomonedas.

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El presidente de la Cámara de Representantes de EEUU, Mike Johnson, cuando se celebró la votación de la ley en Washington.

   El proyecto fue respaldado por ambas cámaras del Congreso y cuenta con el aval del presidente Donald Trump, quien se espera la firme en los próximos días.

   La norma establece un marco regulatorio para las stablecoins, criptomonedas cuyo valor está respaldado por activos considerados seguros, como el dólar o bonos del Tesoro. Estas monedas digitales han ganado popularidad por su menor volatilidad en comparación con activos como Bitcoin y ya mueven alrededor de u$s 250.000 millones en el mercado. La administración Trump proyecta una expansión del mercado hasta los u$s 2 billones en los próximos tres años.

De escéptico a promotor

  Aunque en el pasado Trump criticó a las criptomonedas, su postura cambió con el tiempo, en parte debido a sus vínculos empresariales con compañías del sector como World Liberty Financial y al fuerte apoyo financiero que recibió de esta industria durante su campaña electoral. En marzo, firmó una orden ejecutiva para crear una "reserva estratégica" de criptomonedas, buscando consolidar a EEUU como la "capital mundial del cripto".

   Esta transformación también se reflejó en cambios clave dentro de su gobierno, como la remoción de Gary Gensler al frente de la Comisión de Valores (SEC), reemplazado por Paul Atkins, un defensor de Bitcoin.

¿Regulación o captura del sistema?

   La Ley Genius obliga a que cada stablecoin esté respaldada por activos de alta seguridad, como bonos del Tesoro de EEUU. El gobierno presenta esta medida como una forma de estabilizar el mercado y proteger a los consumidores, pero su trasfondo es más amplio: se trata de una estrategia financiera para canalizar la liquidez cripto hacia el financiamiento de la deuda pública, que ya supera el 125% del PBI estadounidense.

   Según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, la demanda derivada de esta nueva regulación podría representar un 5-6% del total de bonos del Tesoro emitidos, convirtiendo a las stablecoins en un salvavidas clave para un sistema fiscal presionado por guerras, déficit y reducciones impositivas al capital.

   En otras palabras, la administración Trump busca transformar las criptomonedas estables en una especie de "dólar 2.0", reforzando el rol global de la moneda estadounidense y absorbiendo al sector cripto como una nueva herramienta del poder financiero estatal.

Críticas y contradicciones

   Sin embargo, el proyecto no está exento de controversia. Diversos grupos de consumidores y defensores de regulaciones más estrictas advierten que la ley podría legitimar instrumentos riesgosos sin suficientes salvaguardas. También temen que se fomente la bancarización paralela a través de grandes tecnológicas sin los controles exigidos al sistema bancario tradicional.

   Además, existen acusaciones de conflicto de interés por parte de Trump, cuya familia ha lanzado sus propias criptomonedas, alimentando las críticas sobre un posible uso personal del aparato regulador.

   A pesar de estas objeciones, el proyecto logró un amplio respaldo bipartidista, con la mayoría de los republicanos y cerca de la mitad de los demócratas votando a favor. La presión del sector cripto, que invirtió millones en el proceso electoral de 2024, fue clave para su aprobación.

Un giro estratégico global

   Esta movida también generó tensiones geopolíticas y económicas. El Banco de Pagos Internacionales (BIS) alertó sobre la proliferación de monedas digitales privadas, comparándola con el caos monetario del siglo XIX en EEUU, cuando cada banco emitía su propio dinero. El BIS advierte que las stablecoins podrían facilitar el lavado de dinero, la evasión fiscal y debilitar el control de los bancos centrales, reforzando lo que denomina la "banca en las sombras".

   A su vez, grandes empresas como Apple, Amazon, Google y Walmart ya analizan lanzar sus propias stablecoins, lo que podría generar una guerra de monopolios en torno al control de los pagos digitales.

¿Estabilidad o nueva burbuja?

   Pese a que la regulación promete mayor estabilidad, analistas como Arthur Hayes, CEO de BitMEX, y calificadoras como Moody’s alertan sobre el riesgo de que el crecimiento desmedido del mercado de stablecoins genere una burbuja especulativa. Un evento regulatorio o una pérdida de confianza podría desencadenar liquidaciones masivas, afectando el valor de los bonos del Tesoro y desestabilizando el sistema financiero global.

   Cuanto más grande sea el vínculo entre deuda pública y activos digitales, más profunda podría ser la crisis si el dólar pierde legitimidad o si se pone en duda la solvencia del Estado.

Criptoimperio y decadencia

   En última instancia, la ofensiva cripto de Trump no representa una apuesta por la descentralización financiera, sino más bien una captura estatal de las criptomonedas para apuntalar un sistema en crisis. El uso de las stablecoins como instrumentos de ajuste fiscal y control económico contradice las ideas originales del universo cripto, que surgió como una alternativa al dinero estatal.

   Lo que se presenta como innovación monetaria puede ser, en realidad, una maniobra desesperada para sostener la hegemonía financiera de un imperio endeudado. Las criptomonedas, lejos de liberar a la economía, están siendo absorbidas por el aparato estatal para mantener un régimen basado en deuda, gasto militar y dominación monetaria.

   Con la Ley Genius, Trump no sólo regula el criptomercado: busca financiar la decadencia del imperio con herramientas digitales.

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