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Crece la tensión entre trabajadores y Gobierno

El Hospital Garrahan paró 24 horas 

La medida respondió a una combinación de reclamos: salarios insuficientes, condiciones laborales precarias y el rechazo a la reciente designación de Mariano Pirozzo como director médico ejecutivo.

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   Durante la jornada, solo se garantizaron las guardias mínimas, urgencias y turnos que no podían ser reprogramados por razones clínicas. La atención ambulatoria y el resto de las actividades quedaron reducidas al mínimo. Desde el gremio ATE denuncian que el Gobierno nacional ignora los reclamos acumulados durante el año y exigen sueldos acordes al costo de vida, reapertura de paritarias y respeto por los derechos laborales de los profesionales y técnicos.

   Uno de los focos de malestar es la situación de los residentes, quienes debieron aceptar un bono a cambio de renunciar a sus contratos formales, lo que implicó la pérdida de aportes jubilatorios, cobertura médica y recibo de sueldo. Esta redefinición de las residencias como "becas", impuesta por la resolución 2109/25, es vista como un intento de precarizar aún más el trabajo en el sector salud.

   La designación de Pirozzo como nuevo director médico del Garrahan agravó el conflicto. Aunque cuenta con experiencia como neurocirujano y formación en gestión sanitaria, ATE-Garrahan cuestiona su perfil, señalando que responde a una lógica administrativa más que médica, y lo vinculan con políticas de vaciamiento del sistema de salud pública. 

   Pirozzo estuvo al frente del Hospital Bonaparte durante su intervención, donde se cerraron servicios, se despidió personal y se desmanteló la atención en salud mental.   Desde el Ministerio de Salud, encabezado por Mario Lugones, respondieron que los gremios están incumpliendo la conciliación obligatoria, aunque aseguran que los canales de diálogo siguen abiertos. Sin embargo, el mismo ministerio se ausentó en tres audiencias paritarias seguidas con los trabajadores del hospital, lo que alimentó las tensiones.

   En paralelo, el Gobierno nacional profundiza su plan de reforma del sistema sanitario, con medidas como la disolución del Instituto Nacional del Cáncer y la centralización de la gestión de cinco hospitales nacionales (Posadas, Bonaparte, Sommer, Carrillo e Inareps), lo que preanuncia un nuevo avance hacia la privatización.

   Para muchos trabajadores, este escenario representa un retroceso sin precedentes: liquidación de derechos laborales, deterioro salarial, jornadas laborales más extensas y pérdida de conquistas históricas. Además, sostienen que esta política busca allanar el camino para que empresas privadas tomen el control de sectores rentables del sistema de salud, dejando al margen a los servicios esenciales para la población trabajadora.

   El paro de este jueves no fue un hecho aislado. Se sumó a una oleada de protestas en todo el país: los residentes porteños realizaron recientemente una movilización contra el sistema de becas y por mejoras salariales. Tambi{en hoy, los residentes bonaerenses protestaron en La Plata, y al mediodía se realizó un "abrazo al Garrahan". A las 18, está prevista una marcha de velas desde Callao y Corrientes hasta el Obelisco.

   Además, se prepara una jornada clave para el 17 de julio. ATE-Garrahan convoca a un nuevo paro con movilización desde el Congreso hasta Plaza de Mayo. Ese día también se prevé un paro nacional de residentes, impulsado por una asamblea que reunió a representantes de todo el país. Gremios como CICOP (Buenos Aires) y FESINTRAS ya votaron adherir.

   En el Congreso, mientras tanto, avanza un proyecto para declarar la emergencia pediátrica por un año y anular la resolución 2109/25. Sin embargo, su destino es incierto y dependerá del juego político entre Milei y los gobernadores. Desde los sectores en lucha advierten que limitarse al camino parlamentario llevará a la derrota, como ya ocurrió en otros conflictos.

   Las organizaciones sindicales y los trabajadores de la salud pública plantean la necesidad de un plan de lucha articulado a nivel nacional. Advierten que no alcanzan las protestas aisladas y que solo con unidad y movilización sostenida será posible frenar el ajuste y revertir las medidas que amenazan al sistema de salud público.

   La situación del Garrahan se ha convertido en un símbolo de la resistencia frente a una ofensiva que busca transformar el sistema sanitario en un negocio, dejando de lado su función social. En este contexto, los trabajadores aseguran que seguirán luchando por salarios dignos, condiciones laborales justas y un sistema de salud accesible para toda la población.

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