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El sorprendente poder de Aspergillus flavus

Del mito de la maldición de Tutankamón a la esperanza contra el cáncer

En 1922, cuando Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón, una serie de muertes inexplicables entre los arqueólogos alimentó la leyenda de la "maldición del faraón".

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   Hoy, casi un siglo después, la ciencia revela que el verdadero culpable pudo ser un invisible habitante de aquella tumba: Aspergillus flavus, un hongo tóxico que ahora, paradójicamente, podría convertirse en un aliado contra el cáncer.  

   Investigadores de la Universidad de Pensilvania han logrado transformar este microorganismo mortal en una fuente de aflastatina, un compuesto con propiedades antitumorales. El hallazgo, publicado en Nature Chemical Biology, demuestra cómo la naturaleza escondía un arma contra la enfermedad en uno de sus rincones más peligrosos.  

De la tumba al laboratorio

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   El Aspergillus flavus  tiene doble faz: por un lado, es el hongo de la "maldición" de Tutankamón. Los estudios sugieren que las momias egipcias albergaban A. flavus, cuyas esporas, al ser inhaladas por los arqueólogos, causaron infecciones pulmonares mortales. El peligro actual se basa en su producción de aflatoxinas, sustancias carcinógenas responsables del 30% de los casos de cáncer de hígado en regiones con contaminación de alimentos (OMS).  

   Por otro lado, está el giro científico que ha transformado el veneno en medicina. El equipo de la Dra. Nancy Keller modificó genéticamente el hongo para bloquear su toxicidad y para potenciar la producción de aflastatina, un metabolito que inhibe la migración de células cancerosas.  

   Los primeros resultados en ensayos in vitro muestran que la aflastatina redujo en un 60% la metástasis en células de cáncer de mama y colon, y que actúa sobre la actina, proteína clave en la movilidad tumoral.  

De hongo letal a tratamiento seguro  

   Dos ventajas destacables del descubrimiento son su origen natural, lo que lo hace más fácil de producir que compuestos sintéticos, y que sirve para apuntar a un blanco novedoso, ya que ataca un mecanismo distinto al de quimioterapias tradicionales.  

   Entre los obstáculos por superar, está la eliminación de todo rastro de aflatoxinas (el compuesto cancerígeno original). Demostrar eficacia en modelos animales antes de ensayos clínicos.

   Declaración clave: "Es como domar a un león. El Aspergillus nos ha matado por siglos, pero ahora podríamos usar su fuerza contra el cáncer" (Dr. Robert H. Cichewicz, coautor del estudio)

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¿Un fármaco en 10 años?  

   Si los próximos estudios confirman su potencial, la aflastatina podría combinarse con inmunoterapias para frenar metástasis, y reducir efectos secundarios al ser más específica que tratamientos actuales.  

   La cronología estimada es 2025-2027 para desarrollar pruebas en animales, y 2030 como posible inicio de ensayos clínicos.  

Paradoja de la naturaleza  

   El mismo hongo que pudo matar a los exploradores de Tutankamón hoy inspira una terapia que podría salvar millones. Como en los mejores guiones de la ciencia, la solución estaba escondida en el problema.  

   Mientras la maldición se convertía en leyenda, la evolución ya había creado su antídoto. Solo faltaba que la ciencia lo encontrara.  

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Fuentes: Nature Chemical Biology (2024): "Ingeniería de Aspergillus flavus para la terapia del cáncer"; OMS (2023): Aflatoxinas e incidencia mundial de cáncer de hígado; Universidad de Pensilvania: Comunicado oficial del estudio.  

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