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¿Será el último?

EEUU: 2024 fue otro año histórico en gasto y consumo de medicamentos

Según el último informe del Instituto IQVIA, el mercado experimentó un crecimiento del 1,7% en consumo y un 11,7% en gasto, superando las proyecciones iniciales.

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   El total gastado en medicamentos de prescripción ascendió a u$s 635 mil millones, cifra que enciende tanto luces de entusiasmo como de alerta. La pregunta que empieza a repetirse en laboratorios, despachos de reguladores y hospitales es: ¿será esta la cima antes del cambio?

Salto por innovación, envejecimiento y precios

   Los factores que explican este salto son múltiples. Entre los principales se encuentran:

• La expansión de medicamentos especializados, como las terapias para cáncer, enfermedades autoinmunes y dolencias genéticas, que ya representan más del 50% del gasto total en fármacos.

• El aumento generalizado de precios, especialmente en medicamentos para la diabetes, la obesidad y tratamientos de última generación como las terapias CAR-T.

• La persistente demanda post-pandemia, que revitalizó el consumo de vacunas y tratamientos para enfermedades crónicas.

   El envejecimiento acelerado de la población estadounidense también es un factor central: más de 55 millones de personas superan los 65 años, y con ello crece la necesidad de tratamientos para afecciones como hipertensión, enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson), diabetes y distintos tipos de cáncer. Para 2024, se proyectaron dos millones de nuevos diagnósticos oncológicos, lo que aumenta tanto la carga sobre el sistema sanitario como el uso de terapias costosas.

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Las farmacéuticas líderes del mercado

   En este escenario, tres gigantes farmacéuticos consolidaron su liderazgo:

• Johnson & Johnson, gracias a su biológico Stelara (usado para artritis y enfermedad de Crohn), y su fuerte división de oncología.

• Roche, con su potente portafolio en enfermedades autoinmunes y genéticas, entre ellas Ocrevus (esclerosis múltiple) y Hemlibra (hemofilia).

• Merck (MSD), que sigue batiendo récords con Keytruda, el medicamento oncológico más vendido a nivel global.

   También destacaron Novo Nordisk y Eli Lilly, protagonistas indiscutidos del boom en fármacos para la diabetes y la obesidad. Sus productos estrella –Ozempic, Wegovy, Zepbound– generaron ventas combinadas superiores a los u$s 30 mil millones. Estas terapias, basadas en agonistas del GLP-1, se volvieron tan populares que incluso generaron desabastecimientos temporales en varias regiones del país.

Avances científicos y precios desorbitados

   Uno de los motores del crecimiento fue el dinamismo regulatorio. En 2024, la FDA aprobó 57 nuevos medicamentos, varios de ellos verdaderas novedades terapéuticas. Entre ellos destacan Elevidys, una terapia génica para la distrofia muscular de Duchenne, con un costo estimado de u$s 3,2 millones por paciente; nuevas inmunoterapias contra el cáncer, como las últimas versiones de Keytruda y Opdivo; y los ya mencionados medicamentos para la pérdida de peso, que no solo generan ingresos millonarios, sino también largas listas de espera en las farmacias.

   Si bien estos avances ofrecen mejoras significativas en calidad de vida, sus precios generan preocupación. Muchas de estas terapias superan los u$s 100.000 por año, lo que alimenta el debate sobre la sostenibilidad financiera del sistema de salud y los mecanismos de acceso justo.

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Inflación baja, precios al alza

   Aunque la inflación general en EEUU se estabilizó en 2024, los precios de los medicamentos continuaron en ascenso. Un informe de GoodRx reportó que el 60% de los fármacos subieron de precio ese año, con aumentos promedio del 4,5%. En el caso de tratamientos para diabetes y obesidad, las subas fueron aún más marcadas, llegando en algunos casos hasta el 10%.

   Esto generó un efecto combinado: mientras que la innovación científica mejora el arsenal terapéutico, los altos precios intensifican la presión sobre aseguradoras, hospitales y pacientes.

¿2025 será un punto de inflexión?

   A pesar del desempeño espectacular de 2024, varias señales indican que 2025 podría marcar el inicio de una nueva etapa, más contenida. Una de las principales razones es la implementación de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) impulsada por la administración Biden.

   Esta legislación ya está generando impacto, y se espera que en 2025 Medicare negocie directamente con las farmacéuticas por el precio de 10 medicamentos clave (incluyendo Eliquis, Jardiance y Xarelto); que se aplique un tope de gasto anual de u$s 2.000 para beneficiarios de Medicare, lo que reducirá significativamente los costos para millones de personas mayores; que avance la entrada de genéricos y biosimilares, que comenzarán a disputar segmentos del mercado antes dominados por medicamentos de marca.

   Estas medidas representan un cambio profundo. Por primera vez en décadas, el gobierno federal ejercerá poder real sobre los precios, lo cual podría frenar el crecimiento descontrolado del gasto en salud.

Nuevos hábitos, nuevos desafíos

   Además de las políticas regulatorias, hay cambios en los hábitos de consumo que están reconfigurando el mercado:

• Crecen las plataformas de telemedicina y salud digital, lo que permite diagnósticos y seguimientos más ágiles y reduce la necesidad de ciertos medicamentos.

• La escasez de medicamentos clave, como Adderall u Ozempic, generó tensiones en la cadena de suministro. Estas disrupciones pueden limitar el crecimiento del mercado o abrir oportunidades para nuevos competidores.

• La presión social y mediática sobre la industria farmacéutica crece. Campañas por precios más justos y mayor transparencia están ganando terreno, y podrían condicionar el comportamiento de los grandes laboratorios.

Industria en transición

   La industria farmacéutica estadounidense enfrenta un dilema. Por un lado, la innovación científica y tecnológica continúa a gran velocidad, con promesas de terapias personalizadas, medicina de precisión e inteligencia artificial aplicada al desarrollo de fármacos. Por otro, el sistema de salud y la sociedad exigen responsabilidad, precios sostenibles y acceso equitativo.

  Esto obligará a las compañías a repensar su modelo de negocio. Algunas posibles estrategias incluyen la adopción de modelos de pago basados en resultados, donde el precio de un medicamento se vincule con su efectividad real; la inversión en tecnologías de fabricación más eficientes que reduzcan costos; o el establecimiento de acuerdos con gobiernos y aseguradoras para ampliar el acceso sin renunciar a la rentabilidad.

   Si no se producen cambios estructurales, el riesgo es que se impongan regulaciones más duras o que se genere una reacción social adversa. El escrutinio sobre los márgenes de ganancia, los precios abusivos y las tácticas de marketing será cada vez mayor.

Un año bisagra

   El 2024 fue un año de cifras extraordinarias para el sector farmacéutico en EEUU, impulsado por una combinación de ciencia, demanda y política de precios. Pero ese mismo éxito encierra tensiones que podrían transformar el panorama.

   La combinación de presión regulatoria, saturación del sistema de salud, cambios tecnológicos y exigencias sociales podría marcar el fin de la era del crecimiento desenfrenado. La pregunta ya no es si el gasto farmacéutico puede seguir creciendo, sino a qué costo y bajo qué condiciones.

   Si las farmacéuticas no logran adaptarse al nuevo entorno, 2024 podría pasar a la historia no solo como un año récord, sino como el último capítulo de un modelo que llegó a su límite.

Referencia: IQVIA Institute (2024), "Medicine Spending and Usage Trends".

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