Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°

Se agrava el conflicto pesquero y crece la tensión en la Patagonia 

No progresa la paritaria porque las cámaras empresariales quieren "anclarla" en un 1%, y en los puertos del langostino un lockout patronal quiere rebajar el plus por producción.

pesqueros2.jpg

   La situación del sector pesquero en Puerto Madryn y otras ciudades portuarias de la Patagonia se ha tornado crítica. El conflicto entre los trabajadores del mar y las cámaras empresariales no solo no ha avanzado en la negociación paritaria, sino que se ha intensificado a raíz de nuevas medidas gubernamentales y la actitud intransigente del sector empresarial.

   A nivel nacional, la paritaria del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) se encuentra estancada. Las cámaras empresariales han ofrecido apenas un 1% de aumento salarial, una cifra que los gremios califican como insultante, teniendo en cuenta la inflación y el deterioro del poder adquisitivo. El sindicato había convocado a un paro nacional para el sábado 7 de junio, pero la medida fue suspendida luego de que el gobierno decretara la conciliación obligatoria. A pesar de ello, el conflicto se mantiene vivo y activo en diferentes puntos del país, especialmente en los puertos dedicados a la pesca del langostino.

pesqueros.jpg

  En esos puertos, las patronales impulsan un fuerte recorte del plus por producción, buscando reducirlo en un 30%. Este adicional representa aproximadamente el 85% del salario de los marineros, por lo que la medida se percibe como un golpe directo a sus ingresos. Ante esta ofensiva, los trabajadores no descartan que la temporada de langostino se pierda por completo, lo que acarrearía consecuencias económicas devastadoras: barcos sin salir, plantas procesadoras paralizadas, y miles de puestos de trabajo en riesgo.

  El conflicto se agrava aún más por decisiones del gobierno nacional. A través del ministro Federico Sturzenegger, el Ejecutivo de Javier Milei ha impulsado una desregulación profunda de la actividad de la Marina Mercante, habilitando la entrada de buques con bandera extranjera. Esta apertura amenaza los convenios colectivos vigentes y precariza las condiciones laborales, al tiempo que pone en peligro miles de empleos vinculados directamente a la pesca. Además, la reciente declaración de la actividad pesquera como "esencial" prohíbe el derecho a huelga, lo que limita fuertemente las herramientas de protesta de los trabajadores.

  El impacto de este conflicto no se limita a Puerto Madryn. También golpea de lleno a otras ciudades portuarias como Puerto Deseado, Rawson y Mar del Plata, donde ya se están registrando movilizaciones masivas. Incluso en provincias como Corrientes se han sumado a las protestas en solidaridad con los marineros. En Madryn, epicentro de la crisis, los trabajadores llevan más de dos semanas manifestándose de manera ininterrumpida. Muchos de ellos no han podido embarcarse desde hace más de nueve meses, y ahora enfrentan la posibilidad de una drástica reducción salarial.

   Uno de los argumentos que esgrimen las cámaras empresariales para justificar sus demandas es la caída del precio internacional del langostino, que según indican se redujo de 12.000 a 6.000 dólares por tonelada desde 2004 hasta hoy. Sin embargo, el plus por producción que cobran los marineros representa apenas tres centavos por tonelada, lo que equivale al 0,0005% del valor del producto. Aun así, las patronales insisten en que los trabajadores deben absorber el costo de la baja del mercado.

pesqueros3.jpg

   A esto se suman las duras condiciones laborales en alta mar: jornadas extenuantes de más de 12 horas, embarques prolongados sin contacto con la familia y tareas que incluyen desde la pesca hasta el procesamiento y congelado del pescado a bordo. La vida en los barcos es riesgosa, con frecuentes accidentes y naufragios en los últimos años. La desregulación impulsada por el gobierno solo aumenta los temores de que la seguridad en los barcos empeore, dejando aún más expuestos a quienes trabajan en el mar.

  El conflicto pesquero en la Patagonia no es solo una disputa salarial: es una lucha por la dignidad, la soberanía laboral y el futuro de miles de familias que dependen directa e indirectamente del mar. Mientras las negociaciones siguen estancadas, crece la tensión en los puertos, y con ella la incertidumbre sobre el destino de toda una industria.

Notas relacionadas
Más de Conflicto pesquero+ Ver todas
Te puede interesar