¿Qué es lo que falla en los tribunales?
Señor director de NORTE:
Me considero parte de la clase trabajadora de nuestro país, alguien que pudo educarse gracias al esfuerzo propio, el apoyo de su familia (mis padres y mi hermano pequeño).
Trabajo desde los 17 años, docente, ingeniera y finalizando otra especialidad, estudiante de Derecho. El título más importante en mi vida es el de mamá. En este rol llevo aguardando años una respuesta de la justicia para la modificación de un régimen provisorio de contacto y alimentos, oportunamente homologado, que involucra a mis dos hijos menores.
Es un expediente radicado en el Juzgado de Familia N°1, a cargo de la jueza Claudia Karina Feldmann. Hasta ahora necesité tres patrocinantes diferentes para esa causa. Paso a contar cuál es la historia personal que hay detrás.
Formé pareja con una persona que al transcurrir el tiempo, y estando el país en pandemia, hizo abandono de hogar para instalar un negocio gastronómico teniendo "dedicación exclusiva" en una institución.
Al mermar las restricciones sanitarias, retomé la relación con esta persona. Iban surgiendo cosas que no me parecían correctas. Siempre se jactaba de que por mucho que lo denunciara no iba a resultar perjudicado, porque tenía vínculos con abogados y funcionarios judiciales, hijo de exgremialistas de la institución y amigos en Cámara de Diputados.
Aunque él disfrutaba de una visible prosperidad, mis hijos no tenían el apoyo económico básico necesario. Lo planteé judicialmente, pero parece que la justicia no me escucha, no me lee, no me ve, ni respalda los derechos de los niños.
Soy un expediente más entre cientos que no tienen respuestas. Son años de violencia económica, psicológica, y las víctimas directas fueron y son mis hijos. Mis reclamos daban lugar a insultos, ofensas. Decía que yo era una estafadora, una ladrona, que me merecía ser maltratada y rebajada porque una juez le fijó un porcentaje por ley que hoy solo me alcanza para pagar la luz.
Yo jamás dejé de trabajar, aunque nunca pude igualar sus ingresos, pero prefiero la honestidad ante todo. Eso daba lugar a nuevas denigraciones. Decía que todos mis "cartones" (títulos) no servían para nada, era la tonta que gastaba más de lo que ganaba para formarme.
Soporté violencias de género, psicológica, económica, y hoy día lo traslada a mis hijos de 6 años y 13 años, manipulándolos. Vi desplegar su violencia contra otros también, como en episodios en la vía pública contra otras personas, incluso inspectores de tránsito. Mi única tranquilidad fue y es saber que doy todo por mis hijos.
Cuando se vive algo así, durante años, llega un punto en que la víctima recurre a la justicia o termina siendo victimizada por completo. Yo elegí lo primero.
¿Pero dónde está la justicia? ¿Tengo que resignarme a ser un día el titular de la sección policial de un diario? ¿Qué es lo que falla en los tribunales? ¿Falta personal, faltan recursos, falta compromiso? ¿Por qué debemos denunciar una y otra vez las mismas cosas si luego no pasa nada?
Hice las denuncias, brindé pruebas, videos, fotos, audios, testigos, constancias médicas, laborales, para estar a la fecha con una perimetral mutua que la otra parte no cumple, y solo se ocupa de sus viajes mensuales sin escatimar gastos.
Mientras, mis hijos esperando que a su padre le sobre algo de tiempo y de recursos para destinarlos a ellos. Mi hijo de 13 años llegó a pedir compartir medio día de su cumpleaños con su hermanito porque el padre no quería llevarlo por no ser su día fijado por ley.
Señora jueza: humanicen sus decisiones. ¿Me explica por favor por qué yo debo tener un guardaespaldas o mediador porque el denunciado retira mis hijos desde la puerta de mi hogar, aún notificado de la perimetral, quedándose varias veces, burlonamente, a hacer sociales en la vereda de mi casa?
Doctora, dejé de mandar a mis hijos con su progenitor porque mi hijo menor de 5 años vino con una marca en el cuello de extremo a extremo y no tuve una mínima explicación del padre acerca de lo que pasó al día de fecha. Al mayor le daba igual ver a su padre y abuelos o contestar sus mensajes.
Toda esa familia siempre hizo diferencia con mis hijos. ¿Usted dejaría a sus hijos con un potencial agresor sin previamente aclarar qué sucedió para que el niño tuviera una lesión de esa naturaleza? Discúlpeme, pero esta persona llegó a un nivel de violencia psicológica extrema que a la fecha no logro procesar, así como alguna vez llegó con un sobre de papel con dinero para un aborto hoy día manipula a los menores teniendo que recurrir con ellos a terapia para ver que más hago para ayudarlos.
Yo esperaba de la Justicia contención para mis hijos y encontré una conciliación o acuerdo por plataforma, en plena pandemia, donde, como respuesta a mis planteos, me han dicho: "Usted eligió al padre de sus hijos", como si fuese mi culpa cada consecuencia vivida. Supongo que lo mismo podrían decirle a la víctima de cada femicidio cometido en el país o en la provincia: "Usted eligió a su pareja". Es increíble que lo dijeran ¡en el Poder Judicial!
Le cuento: yo elegí a una persona que años atrás trabajaba en un quiosco y como personal de seguridad cada tanto, era yo la que salía a trabajar cada día. No escogí como mi compañero de vida a un narcisista misógino. Busqué elegir un padre que diera por sus hijos más que una cuota de alimentos que llega porque así lo marca la ley, o fotos para una pantalla social.
Me separé porque me cansé de ser sometida, de vivir mal, frustrada, de ver que a cambio de mi esfuerzo por ayudarlo recibía destratos, de observar que no cuidaba a nuestros hijos. Logró, con sus tres patrocinantes, una cautelar para verlos. Alegó que sufría mucho por no poder verlos luego de meses en que no sabía ni si comían. ¿Sabe cuántas veces los vio desde que obtuvo el fallo favorable?
Están todas las pruebas a su disposición. No se ajusta en eso ni en otras cosas a lo que él mismo convino con la justicia. Con lo cual, además, afecta mis propias obligaciones laborales.
¿Por qué sus derechos valen y los míos no? ¿Por qué las obligaciones para con mis hijos son solamente mías?
Señora jueza: respetuosamente le pido, como madre, que escuche y entienda que detrás de cada expediente hay niños con necesidades profundas. A quienes tienen la responsabilidad de hacer justicia, les ruego: no vean papeles, vean vidas.
Vean la realidad que viven cada día las víctimas de las relaciones abusivas, donde impera —explícita o implícitamente— la violencia. En temas así no existe el "prefiero no meterme", el "decido no jugarme tanto". Su obligación es ser justos y proteger a los que no pueden defenderse por sí mismos. Más aún si son niños.
Ustedes tienen en sus manos el destino de muchos pequeños que no viven en las condiciones mínimas de seguridad y dignidad que deberían tener.
No pierdo la esperanza de que esta pesadilla termine. Este señor hace atención al público en un organismo autárquico como personal de planta, con múltiples beneficios, y puede salir a comprar yerba pero no ir a una reunión en la escuela de sus hijos, que está a media cuadra.
Me encantaría saber cómo un empleado público puede tener auto de alta gama, viajes mensuales, y yo no puedo ni cumplir día y horario laboral porque las veces que el señor presentó constancia médica dudo que haya quedado a cargo de mis hijos. No es mi labor investigar a quienes meten y benefician con estos múltiples antecedentes hace más de ocho años en un organismo situado en avenida Las Heras.
Por todas las madres, padres y abuelos que están padeciendo esto.
Será justicia.
VERÓNICA PUCHETA
DNI 30.478.935
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