Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

Gómez: "La línea 137 permitió salvar a Aleksandra"

Gómez insistió en que la línea 137 "no dejó de funcionar" y que desde el gobierno se trabaja para que la sociedad conozca y utilice este recurso. Por eso, el Ministerio lanzó campañas en colectivos urbanos y en la terminal de ómnibus para visibilizar el número y los tipos de violencia que se pueden denunciar.

nor220525-026f03.jpg
"El rescate comenzó con una comunicación anónima recibida en la línea 137", había comentado Aleksandra en su testimonio exclusivo para NORTE.

"Invitamos a los vecinos a llamar, aunque no estén seguros, porque el llamado es anónimo y no genera consecuencias", dijo el ministro, quien destacó además el seguimiento que se hace en cada denuncia para proteger a las víctimas.

El ministro también reflexionó sobre la importancia de que el Estado sea protagonista en la contención y prevención de estas situaciones: "Un privado no puede hacer lo que hace el Estado; estar presente en los lugares más alejados, garantizar derechos y brindar protección". Gómez advirtió que la violencia de género está instalada en la sociedad y que "cada caso debe ser abordado con la mayor responsabilidad y acompañamiento".

LA RESPUESTA RÁPIDA

Gómez contaba un detalle muy humano de todo esto: tuvieron un inconveniente con el pasaporte de la niña y, gracias a la gestión con la oficina del Renaper en Ezeiza, se logró emitir un pasaporte exprés. Eso permitió que la menor pudiera subirse al vuelo. Un gesto que puede parecer pequeño, pero que fue clave para resolver un problema concreto, en una situación ya de por sí muy delicada. Y esto lo destaca porque muestra cómo, incluso frente a la urgencia de un caso tan delicado, hubo una respuesta rápida y humana por parte del Estado nacional.

"Esas cosas te marcan", dice Jorge Gómez. "Yo soy funcionario, pero también soy padre. No puedo mirar estas cosas con indiferencia. Cuando finalmente logramos que Aleksandra y su hija pudieran abordar el vuelo, fue un gran alivio. Pero también me quedó una mezcla de sensaciones. Porque uno quisiera que nadie tenga que pasar por algo así para que se activen los resortes del Estado".

Esa dimensión personal, la de alguien que también siente, que también sufre frente a la injusticia o al dolor ajeno, fue quizás lo que sostuvo el hilo de humanidad en medio de un caso que involucraba fronteras, diplomacias y decisiones judiciales. Y que, por momentos, pareció más una novela que una situación real. Pero lo fue. Y para quienes estuvieron en el centro de la escena, no hay guion que se compare con lo que se vivió.

Más de Mujer bielorrusa+ Ver todas
Te puede interesar