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Opinión

El Bermejo no debe ser domado, debe ser utilizado…

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El río Bermejo es uno de los cursos de agua más impredecibles y sedimentados de Argentina.

Es cierto, el Bermejo es un río caprichoso, le gusta mover su cauce a viejos cursos, donando residuos alternativamente a su vera, arrastrando todo a su paso cuando crece, no solo el sedimento acumulado desde sus nacientes y de arrastre constante… pero no requiere ni permite –creo– "ser domado", pero sí puede ser utilizado. 

Debemos buscar acciones alternativas para usar parte de su enorme caudal, minimizar daños por crecientes, proteger nuestro territorio usando inteligente y adecuadamente la derivación a canales de distribución de sus crecidas no solo alimentando sus antiguos humedales, sino estableciendo canales para riego y uso de alimento para la ganadería. 

Tendrán que esforzar sus conocimientos y creatividad nuestros ingenieros para definir el cómo hacer y cómo mantener las acciones de utilización. 

No sé si deberán partir de un cauce que "hoy se hunde cada vez más" o se levanta "de 6,50 m en crecidas apenas a cinco metros frente a Puerto Lavalle". 

Lo que entiendo es que el problema mayor se evidencia por su desborde cuando crece, pero la alimentación de canales también se realiza de la misma manera en tiempos normales. 

La conexión o alimentación de aguas subterráneas hacia sus humedales en nuestro territorio es un tema que nuestros funcionarios, investigadores y docentes especialistas no nos han informado y como charlatán no puedo opinar. 

Recuerdo sí, la enorme preocupación que durante muchos años provocó el río Bermejo, hasta se estudió totalmente la posibilidad de su canalización en hormigón armado, con gran movida oficial en los años sesenta, estudiando geológicamente toda su traza en nuestro territorio, con calicatas cada 50 metros, a través de la Comisión Nacional del Río Bermejo y la promoción del proyecto con los ingenieros Takash y Fabián como conferencistas.

Hasta pudimos ver los planos del anteproyecto en las oficinas de la Corebe, frente a Plaza de Mayo, en Buenos Aires, como integrantes del equipo del Departamento de Planeamiento de la FIVP-UNNE. 

Típica mentalidad de militares en función de Gobierno: grandes y faraónicas obras, pero sin resolver su adecuada operación y crítico mantenimiento. De allí su fracaso.

Pero cambiando la escala sí es posible: 

1) El sedimento de arrastre es un problema mientras no se encuentre un uso adecuado a su acopio, se pueden separar sus componentes. 

Nuestros ingenieros viales y los requerimientos de rellenos, estabilización de suelos de fundación de obras de infraestructura, desarrollo urbano u otras deberán valorar su utilización, ¿o nos olvidamos de qué se nutren las areneras de nuestra zona?

 2) Establecer estanques de quietud y decantación mínima previa de las entradas a los canales de riego y alimentación o derivación a lagos o lagunas de los viejos humedales, con sistemas de recolección permanente de sedimentos decantados.

 3) Diseñar y construir canales para riego y alimentación con adecuada protección de geotextil, con sus derivaciones controladas por compuertas de simple fabricación (ingeniería inteligente que nos sobra) y mecanismos y maquinarias de recolección de sedimentos acumulados en sus tramos.

 4) Administrar los cánones de uso o caudales de aforo para solventar el mantenimiento y limpieza del "camino del agua". Tenemos profesionales e investigadores en Hidráulica e Ingeniería en la UNNE de sobrada capacidad y con experiencia adquirida, solo falta la oferta académica y la decisión política concurrente.

Si a esta ocurrencia de un atrevido que no sabe nada de geología e hidráulica, pudiéramos revisarla y perfeccionarla para encararla, seguramente haríamos un Chaco menos seco, contribuiríamos fuertemente al desarrollo agropecuario y podríamos reforestar con especies nativas esta zona de nuestra provincia tan arruinada y depredada por los mineros del monte. 

Mejoraríamos la temperatura ambiente, la producción silvopastoril, mitigaríamos el impacto de lluvias torrenciales, aumentaríamos la capacidad de absorción, recuperaríamos fauna y flora mejorando sus condiciones ambientales.

Si no pudiéramos imaginar y proponer un uso práctico del agua del Bermejo y sus valiosos sedimentos, tal vez deberíamos mirar la posibilidad de importar ingenieros de China, que regularmente nos impactan con un maravilloso y exponencial desarrollo de soluciones impensadas regularmente ante problemas de alta complejidad.

(El autor es arquitecto) 

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