Cuando la política ingresa a la Iglesia
En tiempos electorales, algunos espacios políticos tienen un acercamiento hacia distintas iglesias con el propósito de captar posibles votantes.

Hace por lo menos dos décadas que, en tiempos electorales, existe una mirada especial de agrupaciones políticas hacia las distintas iglesias en la búsqueda de captación de posibles votantes entre sus miembros o fieles.
Delitos espirituales
Y si bien es cierto que no existe delito en ese tipo de búsqueda de posibles votantes entre feligreses, sí podría ser un delito espiritual que líderes supuestamente cristianos —por distintas motivaciones— se involucren como mediadores entre los fieles y los aspirantes a funcionarios públicos.
Incluso, en algunos casos, a eso líderes espirituales se les ofrecen cargos electivos que pudieran servir como anzuelo en sus respectivas congregaciones para la posible captación de votos entre sus fieles.
Todo esto existe porque quienes pretenden llegar al poder, en sus distintas versiones, creen que la captación de un líder creyente puede arrastrar al resto de la congragación tras ellos. Ignoran que, salvo contadas excepciones no aconsejables, ninguna congregación funciona de esa manera.
Punteros políticos
Los responsables de las congregaciones no debieran actuar como punteros políticos bajo ninguna circunstancia.
Lo notable es que hasta ahora este tipo de negociaciones se hacían al estilo "off the record"; lo que en el periodismo se conoce como la información que se ha obtenido de fuentes confidenciales o extraoficialmente con la condición de reserva total.
Dicho de otro modo, nadie lo podía decir o reconocer públicamente.
Sin embargo, ese tipo de prácticas han sido naturalizadas y como consecuencia de ello se hicieron públicas.
¿La iglesia utiliza a los pobres?
El jueves pasado se conoció la denuncia de un religioso que desenmascara el rol de algunos de sus pares relacionado con la utilización de "los pobres" en los eventos electorales.
Se trata del sacerdote conocido como el "padre Pepe", de una localidad llamada Calchín, situada en el departamento Río Segundo, a 110 kilómetros de la capital de la provincia de Córdoba.
Entrevistado el padre Pepe por la emisora de radio cordobesa Cadena 3 señaló: "El motor es el trabajo y la dignidad, donde no se espera que venga todo de arriba, sino que se sale a ganarlo: Tenemos el espíritu del trabajo, de tener que ganarse el pan, de que no venga todo de balde, diríamos, y eso hace mucho daño".
"Sobre todo cuando se mete en la iglesia, que hacemos una utilización de los pobres", expuso el religioso. Y aseguró que esto "es muy notorio" en Argentina, donde en las grandes ciudades "se utiliza a los pobres como rehenes".
El periodista le preguntó si la iglesia utiliza a los pobres y por qué. El cura Pepe contestó: "En base a los fanatismos partidarios. Necesito voto, hablo bien de tal persona, y todos los que hablen distinto no pueden pertenecer a esta parroquia, por ejemplo", explicó. Además, agregó que "ese tema fue discutido en una reunión en Buenos Aires".
Como se puede apreciar, esta denuncia pone sobre la mesa algo que ocurre en lugares donde reina la pobreza en su mayor condición, y no hace distinción entre congregaciones cristianas.
Es una verdadera pena que situaciones de este tipo se desarrollen en lugares donde debiera reinar la esperanza y la confianza en Dios y no en los hombres.
A propósito de esto, el texto bíblico señala: "El que no trabaja, que tampoco coma". Es una sentencia del apóstol Pablo que parece dura, pero estaba destinada a todos aquellos que, bajo el pretexto de seguir a Cristo, no querían trabajar.
Refiriéndose a quienes se preocupan por su situación de fragilidad,
Jesús enseñó que Dios Padre sabe que el ser humano necesita comer, beber y vestir, pero recomendó que primero busquen el reino de los cielos y todas estas cosas serán añadidas.
Hacer conocer esta promesa celestial a todos los que la necesitan, debería ser el trabajo de los líderes espirituales de las distintas iglesias cristianas.
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