La mayor crisis por los efectos del cambio climático la soportan los países en desarrollo
En línea con la temática de educación ambiental, "adaptación" es el término utilizado para referirse a una serie de medidas que se deben llevar a cabo para reducir la fragilidad a los efectos del cambio climático: desde la plantación de una diversidad de cultivos más resistentes a la sequía, como mejorar la información climática y los sistemas de alerta temprana, también la construcción de defensas más sólidas contra las inundaciones para hoy y dentro de cincuenta a cien años.

La adaptación se refiere a las acciones que ayudan a reducir la vulnerabilidad de los impactos actuales o futuros del cambio climático, como son los fenómenos meteorológicos extremos y los desastres naturales, el aumento del nivel del mar, la pérdida de biodiversidad o la inseguridad alimentaria e hídrica.
La aceleración de los efectos del cambio climático, que se manifiesta con un clima más extremo, lluvias torrenciales, sequías, aumento del nivel del mar –entre otros– requiere que la adaptación por parte de los gobiernos resulte cada vez más urgente. No dudamos de que se enfrentan muchas dificultades, sobre todo lagunas de conocimientos y limitaciones institucionales de los que niegan el cambio del clima.
Para las comunidades en desarrollo, no es fácil acceder a datos climáticos precisos, ya que no existen evaluaciones de riesgos localizadas, y los sistemas de seguimiento, aprendizaje y evaluación de la adaptación siguen estando fragmentados, lo que hace difícil tomar decisiones acertadas para cualquier medida de adaptación.
La adaptación es urgente, los estudios científicos demuestran que la temperatura aumentó 1,1°C en comparación con el siglo XIX por cambios acelerados y generalizados en la atmósfera, los océanos y los ecosistemas de la Tierra, haciendo que los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos sean cada vez más frecuentes.
Si no se lleva adelante una acción climática significativa, el mundo se encamina a un aumento de la temperatura durante este siglo que oscilará entre los 2,5°C y los 2,9°C por encima de los niveles preindustriales, superando ampliamente los límites de seguridad que fijó la comunidad científica.
Las acciones a emprender
Muchas de las medidas deben realizarse en el plano local: la siembra de variedades de cultivos que sean más resistentes a la sequía y una agricultura regenerativa (busca restaurar la fertilidad y la biodiversidad del suelo), la mejora del almacenamiento de agua y su uso, la gestión de la tierra para reducir el riesgo de incendios forestales y el desarrollo de defensas más fuertes contra los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones y las olas de calor.
Hay medidas a gran escala como fortalecer o reubicar la infraestructura de las áreas costeras afectadas por el aumento del nivel del mar, de los ríos, o bajas extremas estacionales. Mejorar los sistemas de alerta temprana y el acceso a la información sobre los desastres y crear nuevos sistemas de protección para las especies silvestres y los ecosistemas naturales. Alerta temprana es un mecanismo que permite tomar medidas anticipadas ante una amenaza ambiental.
Con cada fracción de grado que aumente la temperatura, los efectos del cambio climático serán más frecuentes e intensos, y la adaptación será mucho más difícil y costosa para las personas y los ecosistemas, señala el PNUD Plan del ambiente de la ONU.
Los grupos sociales más vulnerables son los que más sufren los efectos del cambio climático, los niños, las mujeres, las personas con bajos ingresos, y los pueblos indígenas, siendo los menos responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los países más afectados
La mayor crisis por los efectos del cambio climático la soportan los países en desarrollo, debido a sus condiciones geográficas, su dependencia de los recursos naturales y su limitada capacidad de adaptación a un clima cambiante. La adaptación es más que importante para las mujeres y los niños pequeños, las poblaciones de edad avanzada, los pueblos indígenas, las personas refugiadas y las desplazadas.
Para esto es clave el Acuerdo de París. El objetivo mundial relativo a la adaptación es un componente clave del acuerdo que compromete a 196 entre los que se encuentra la Argentina, conforme la ley 27270 que aprueba y adhiere al tratado para mejorar la resiliencia, reducir la vulnerabilidad y apoyar las acciones de adaptación. También reconoce la fragilidad de los países en desarrollo ante los efectos climáticos y fomenta el apoyo a sus iniciativas de adaptación.

Resiliencia climática
La resiliencia climática es la capacidad de recuperarse o mitigar la vulnerabilidad del clima como inundaciones y sequías, un paradigma del desarrollo sustentable (para las generaciones presentes y futuras). Un desarrollo resiliente al clima implica priorizar la reducción de la exposición y la vulnerabilidad a los riesgos climáticos, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la conservación de la biodiversidad.
En la 28º Conferencia de las Partes (COP28) en Dubái, los países acordaron plazos concretos en temas y sectores específicos como: agua y saneamiento, alimentación y agricultura, erradicación de la pobreza, y medios de subsistencia.
En el informe del IPCC sobre el cambio climático, dedicado a los impactos la adaptación y la vulnerabilidad, se evidencia la gran envergadura de la inminente crisis del agua y los inmensos desafíos que entraña la gestión de los recursos hídricos.
La disponibilidad de agua fruto del deshielo, una de las principales fuentes de las que se nutre el riego en algunas partes del mundo, va a disminuir, mientras que la pérdida de masa de los glaciares prevista a nivel mundial reducirá la cantidad de agua disponible para la agricultura, la generación de energía hidroeléctrica y los asentamientos humanos a medio y largo plazo.
Se prevé que los cambios en la magnitud y la ocurrencia de los flujos fluviales, así como los fenómenos extremos asociados, perjudicarán los ecosistemas de agua dulce de muchas cuencas. La dimensión de los daños directos causados por las crecidas aumentará con cada fracción de grado de subida de la temperatura.
Se advierte de los efectos contraproducentes que podría entrañar una gestión deficiente de las medidas de adaptación como serían los proyectos de riego mal gestionados que podrían acelerar el agotamiento de las aguas subterráneas y de otras fuentes de agua e incrementar la salinización del suelo.
A nivel mundial se busca la adopción de un enfoque integrado con respecto al agua y el clima para poder tomar decisiones bien fundadas en cuanto a la mitigación y adaptación al cambio climático. Imprescindible, la necesidad de proteger los glaciares, una de las fuentes más importantes de reserva de agua dulce. Los glaciares se están derritiendo más rápido que nunca, este retroceso amenaza con devastar el planeta, por lo cual su preservación es una estrategia de supervivencia.
(El autor es abogado y especialista en evaluaciones ambientales).
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