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15 de febrero

Día Internacional del Síndrome de Angelman

La fecha está dedicada a informar y concienciar a la sociedad sobre esta enfermedad neurogenética rara que afecta a miles de niños en todo el mundo.

   Este síndrome se caracteriza por un retraso mental severo, afectación del habla, ataxia (dificultad para coordinar movimientos), temblores en las extremidades, microcefalia  (cabeza más pequeña de lo normal) y convulsiones.  

   La elección de la fecha no es casual: las mutaciones genéticas que causan el síndrome se localizan en el cromosoma 15, y febrero es reconocido globalmente como el mes de las enfermedades raras. Esta efeméride fue impulsada por la colaboración de más de 30 asociaciones de pacientes en todo el mundo, unidas para visibilizar esta condición y promover la investigación.  

Concienciación e investigación

   El síndrome de Angelman fue descrito por primera vez en 1965 por el pediatra británico Harry Angelman, quien identificó el trastorno en tres niños. Sin embargo, a pesar de los avances médicos, aún hoy muchos pacientes son diagnosticados erróneamente. Según la Fundación para el Síndrome de Angelman de EEUU, cerca del 50% de los afectados reciben inicialmente un diagnóstico incorrecto, lo que retrasa el acceso a tratamientos adecuados.  

   Los objetivos de este día son:  

• Aumentar la concienciación sobre esta enfermedad rara, que afecta a 1 de cada 12.000 a 20.000 recién nacidos.  

•Promover recursos educativos en los países participantes.  

• Honrar a quienes han fallecido a causa del síndrome.  

•Impulsar la investigación, ya que, hasta ahora, no existe una cura.  

   Actualmente, los tratamientos disponibles se centran en controlar las convulsiones y mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante fisioterapia, terapias de atención temprana y el uso de dispositivos de apoyo.  

¿Qué es el síndrome de Angelman?

   El síndrome de Angelman es un trastorno genético causado por la ausencia o mutación de una parte del cromosoma 15 heredado de la madre. Esta alteración provoca la falta de la proteína UBE3A, esencial para el desarrollo neurológico. Si la pérdida ocurre en el cromosoma 15 heredado del padre, se manifiesta el síndrome de Prader-Willi, otra condición genética diferente.  

¿Hay esperanzas?

   Aunque el síndrome de Angelman es una condición poco frecuente y sin cura, los avances en investigación ofrecen esperanza. Organizaciones como la Fundación del Síndrome de Angelman (Angelman.org) trabajan para dar a conocer esta enfermedad y sensibilizar a la sociedad.  

En la Argentina, las familias pueden encontrar apoyo y recursos en Casa Angelman ([email protected]; www.facebook.com/casaangelman) y en Angelman Argentina ([email protected]; www.facebook.com/angelmanargentina). 

   Este día es una oportunidad para rendir homenaje a los "ángeles" que han perdido la vida a causa de este trastorno y para seguir luchando por mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen y sus familias.  

Investigadores identifican un potencial tratamiento 

   Un equipo liderado por el doctor Ben Philpot, profesor distinguido de Biología Celular y Fisiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) y director asociado del Centro de Neurociencias de la UNC, identificó una pequeña molécula que podría ser la base para un tratamiento seguro y efectivo del síndrome de Angelman.

   El síndrome de Angelman es una condición genética causada por mutaciones en el gen UBE3A, heredado de la madre, y se caracteriza por problemas de coordinación motora, habla limitada, epilepsia y discapacidad intelectual. Aunque actualmente no existe una cura, este hallazgo abre una nueva puerta hacia una posible terapia génica.  

   La investigación, publicada en la revista Nature Communications, se centra en una molécula llamada (S)-PHA533533, que demostró ser capaz de "activar" la copia paterna del gen UBE3A, que normalmente permanece inactiva en las neuronas. Esta activación podría restaurar la función celular y compensar la falta de la proteína UBE3A, crucial para el desarrollo cerebral.  

Avance prometedor  

   El equipo de Philpot, en colaboración con la Dra. Hanna Vihma, investigadora posdoctoral y primera autora del estudio, realizó un exhaustivo análisis de más de 2.800 moléculas de una biblioteca química de Pfizer. Utilizaron neuronas modificadas genéticamente para brillar cuando la copia paterna de UBE3A se activaba, lo que permitió identificar a (S)-PHA533533 como la molécula más efectiva.  

   "Esta molécula tiene una excelente biodisponibilidad en el cerebro en desarrollo, lo que significa que llega a su objetivo con facilidad y permanece allí", explicó Vihma. "Además, pudimos replicar los resultados en células neuronales derivadas de humanos con síndrome de Angelman, lo que sugiere un potencial clínico real".  

   A diferencia de terapias génicas anteriores, que tenían una biodisponibilidad limitada, (S)-PHA533533 demostró ser más eficaz y estable. Sin embargo, los investigadores advierten que aún queda mucho trabajo por hacer antes de que este compuesto pueda ser probado en humanos.  

Camino a un tratamiento  

   Aunque (S)-PHA533533 es un candidato prometedor, los científicos aún no han identificado el mecanismo exacto por el cual activa el gen UBE3A. Además, se necesitan estudios adicionales para optimizar la química del compuesto y garantizar su seguridad y eficacia en un entorno clínico.  

   "Es poco probable que esta sea la molécula definitiva que llevaremos a la clínica", señaló Philpot. "Pero nos proporciona una base sólida para desarrollar un compuesto mejorado que pueda ser utilizado en el futuro".  El equipo ya está trabajando con químicos medicinales, incluido el Dr. Jeff Aubé, para diseñar versiones mejoradas de la molécula con perfiles de seguridad más adecuados.  

Rayo de esperanza  

   Este hallazgo representa un hito significativo en la investigación del síndrome de Angelman. "Ninguna otra molécula pequeña ha mostrado tanto potencial para esta condición", destacó el Dr. Mark Zylka, profesor distinguido de Biología Celular y Fisiología en la UNC y director del Centro de Neurociencias.  

   El estudio fue financiado por la Fundación del Síndrome de Angelman, los Institutos Nacionales de Salud de EEUU, la Fundación Simons y un acuerdo de investigación entre la UNC y Pfizer, entre otros.  

   Para las familias afectadas por el síndrome de Angelman, este avance ofrece una esperanza tangible. Aunque el camino hacia un tratamiento efectivo aún es largo, la identificación de (S)-PHA533533 marca un paso crucial en la búsqueda de una cura para esta condición devastadora.  

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