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Hugo Rohrmann, especialista en recursos hídricos

"La agricultura está muy afectada por la sequía prolongada"

A la ausencia de lluvias del inicio de enero se suman estos días de febrero. Preocupación para los cultivos. "Solo aquellos que conservaron algo de humedad podrán tener buenos rendimientos", considera.

Profesionales en cuestiones climáticas y meteorológicas siempre subrayan que los pronósticos o previsiones no solo pueden tener variaciones sino que hay una relación directa entre su efectividad y la distancia en el tiempo de la zona en la que se hace la observación.

Y esto es verdad porque luego de una sequía pronunciada en el país durante 2023 se esperaba que, en el segmento del período de lluvias para el Norte (de octubre a abril), las precipitaciones fueran considerables y hasta se analizaba si no se presentaría el fenómeno conocido como "El Niño", característico por sus abundantes registros pluviales. Esto no ocurrió como se esperaba y la seca hoy otra vez es un problema para el sector productivo.

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La sequía afecta a la producción primaria. La ausencia de lluvias tiene una mayor incidencia negativa dependiendo del cultivo.

NORTE dialogó con el especialista en Recursos Hídricos, Hugo Rorhmann, que señaló el escenario complejo que se profundizará si las lluvias no llegan. El profesional prefiere no aseverar si -como se conoce- el fenómeno de La Niña (seca) nunca se fue, o el paso de El Niño (lluvias) fue tan breve como imperceptible.

"Estamos ante una situación neutra que generan comportamientos atípicos en el clima. En noviembre y diciembre las lluvias estuvieron dentro de los parámetros normales pero enero se ausentaron tres o cuatro semanas con muy altas temperaturas; y la primera quincena de febrero será igual", advierte Rohrmann.

HUMEDAD

Consultado acerca de las consecuencias de esta falta de lluvias para productores, el también docente e investigador indicó que hay una afectación considerable sobre la agricultura pero abrió un paréntesis para diferenciar por cultivo y las condiciones de los campos. "Los rendimientos serán mejores en aquellos lotes que tenían una buena cobertura de humedad en el suelo, pero si esa humedad era débil y los cultivos tan desesperados no tienen de dónde sacar agua y el impacto es muy directo", comentó.

Agregó que las diferencias que puedan darse entre los cultivos también dependerá de lo que pudieron haber efectuado los productores desde octubre del año pasado a esta tarde, tiempo en el que, si bien las lluvias no fueron abundantes, al menos alcanzaron a mitigar su aporte a las cosechas. En ese aspecto rescata el algodón, porque sus características llevaron a que se adapte al clima inestable que impera en el Chaco en los últimos años y el hecho de que sea un cultivo que se coloca hasta un metro de profundidad hace que favorezca su rendimiento. "Si alguien plantó algodón en noviembre y diciembre, cuando los períodos de lluvias fueron interesantes, tiene posibilidades de producir bien. Ahora, distinto es el caso de la soja, que requiere poca profundidad: sin lluvias, eso muere en el intento", cerró.

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