"Un plan para captar dólares, sin dólares"
Las recientes medidas anunciadas por el gobierno de Javier Milei, que habilitan precios en dólares para el consumo final y pagos con tarjetas de débito en esa moneda, fueron presentadas como un avance hacia la "competencia de monedas" y una aproximación a la dolarización.

El economista Marcelo Ramal (UBA, UNQ), consideró que "El núcleo de esta política apunta a movilizar parte de los u$s 15.000 millones recientemente blanqueados. La apuesta oficial es que quienes tienen esos fondos los utilicen para adquirir bienes durables en dólares, como electrodomésticos o vehículos. Esto generaría ingresos para empresas y comercios, quienes deberían liquidar esas divisas en el mercado oficial, nutriendo las debilitadas reservas del Banco Central".
Ramal sostiene que "Esto choca con la realidad, porque los dólares blanqueados no son moneda circulante", sino capital invertido en títulos de deuda pública y obligaciones negociables, que ofrecen altas tasas de interés en dólares. "Pretender que estos ahorristas transformen su capital en consumo es una ilusión", señala. "Más aún cuando los ingresos de la población, salarios y jubilaciones, que son el verdadero motor del consumo, están siendo sistemáticamente erosionados por el ajuste y la devaluación implícita".
Límites del bimonetarismo

"El gobierno presentó estas medidas como un paso hacia la dolarización, pero su alcance es muy limitado, al excluir funciones fundamentales del dólar como moneda, como el crédito", advierte Ramal. Las tarjetas de crédito en dólares quedaron fuera de la iniciativa, ya que la legislación vigente restringe el crédito en esa moneda a quienes generan divisas, como los exportadores. "Esta restricción, vigente desde la crisis de 2001, refleja el temor del gobierno a una crisis de descalce similar, donde deudas en dólares se vuelvan impagables para empresas y consumidores con ingresos en pesos devaluados".
"Sin crédito, el dólar no puede cumplir plenamente su papel como moneda en el ciclo económico", explica Ramal: "Los partidarios de la dolarización necesitan dólares para sostener su proyecto, pero habilitar el crédito en dólares encendería una mecha explosiva que no están en condiciones de desactivar".
"Un ajuste social encubierto "
Más allá de sus implicancias técnicas, la bimonetariedad "revela el trasfondo de una política de ajuste que polariza a la sociedad", dice el economista. "Los precios dolarizados en supermercados y bienes esenciales colocan a los trabajadores argentinos en una posición de extrema vulnerabilidad. La Argentina de Milei se parece cada vez más a la Venezuela de Maduro o a la Cuba de Díaz-Canel, donde una mayoría empobrecida queda excluida del consumo básico", advierte Ramal.
"Mientras los salarios y jubilaciones caen, los precios de bienes y servicios se alinean con estándares internacionales. Esta dolarización endógena exacerba las desigualdades: en un supermercado argentino, los precios rivalizan con los de Madrid o Nueva York, pero los ingresos apenas alcanzan la mitad de esos países", sostiene.
"Un camino sin salida"
Ramal argumenta que "El trasfondo de esta política es una economía que depende del carry trade –la especulación con deuda pública a tasas exorbitantes– y que intenta sostener una paridad cambiaria insostenible. Sin embargo, el panorama internacional, marcado por tasas de interés elevadas en EEUU y una posible retracción de capitales, puede desestabilizar rápidamente este frágil equilibrio".
Por ello, el economista sostiene que "El resultado es un círculo vicioso: mientras el gobierno intenta captar dólares a través de medidas parciales, la economía real sigue deteriorándose, con un Banco Central en crisis y un balance comercial afectado por la caída de las exportaciones agrarias. La bimonetariedad, lejos de ser un paso hacia la dolarización, parece más un intento desesperado de contener un sistema al borde del colapso".
En palabras de Ramal, "Los economistas vulgares discuten el bimonetarismo como un dispositivo técnico, sin atender al abismo social que pone de manifiesto. El verdadero debate no es monetario, sino social: el ajuste dolarizador está redefiniendo quiénes podrán acceder al consumo y quiénes quedarán fuera del sistema".
Temas en esta nota

SanCor procesa cada vez menos litros de leche diarios
La agonía de la gran empresa

La histórica fábrica de golosinas no paga el salario completo a sus trabajadores
Peligra la producción en Lipo

Los precios de alimentos y bebidas ya subieron 2,1% en lo que va de enero
Relevamiento privado

El default de Los Grobo se extiende a los bancos
Crisis financiera en el agronegocio

"Es un desastre y está fundiendo a las empresas serias"
La política para el sector del cannabis










