Al galope del verso
Hasta a mí me sorprende como los versos me surgen como agua de manantial, como decía José Hernández. ¿Pero será cierto que versificando a modo de definición lo que el humano es, siente, piensa, hace y le pasa se llega a lo cierto, o sólo parece? ¿O será porque la secuencia de los sonidos del verso rememora el orden de los razonamientos?
Como el lector recordará, tratando de aclarar esta cuestión ya dije que no busco mi floreo ni me creo literato, con el verso me percato y le digo lo que creo; y cuando al verso lo veo reflejado en el papel, no me parece un vergel, siento que llevo un arreo.
Pero ignoro lo que siento
y me aboco a la tarea
de arrear a las ideas
que vienen con las palabras;
así mi verso se labra
y aunque no es la panacea,
mi corazón se recrea
y brinca como una cabra.
Siendo ya un viejo curtido;
no le voy a macanear;
queriendo hacerle pensar
y por no ser aburrido,
así nomás de atrevido
fue que me puse a versear.
lo verdadero aparece.
Parece que se adivina;
si el apuro no lo ofusca
en el tiempo en que se busca
la palabra que combina,
lo que es cierto se avecina
sin que nadie lo conduzca.
Pero no es que se adivine;
lo cierto no se adivina
ni tampoco se avecina…
se concibe y se define.
La búsqueda del sonido
impone la obligación
de revisar la noción
evaluar el contenido,
el origen y el sentido
de la palabra en cuestión.
Y al volver con la atención,
a lo real existente
se depura la noción,
aparece lo evidente
a la vez que la expresión
resulta más elocuente
a fuerza de recordar.
Como todo evoluciona
según un orden causal,
el trabajo cerebral
del humano que razona,
a los por qué los jalona
y bosqueja lo real.
Pero de un modo parcial
incompleto y fraccionado;
porque siendo limitado
su percepción no es total,
interpreta poco y mal
o de un modo aproximado.
Concibe lo elemental,
toma conciencia y prevé
si al orden de los por qué
en su cerebro los encauza
como el orden de las causas
de lo que siente y que ve.
Las causas y los efectos
de la marcha universal,
son a nivel cerebral
premisas y conclusiones
de manera natural
cuando capta lo real
y desecha lo incoherente.
De un modo poco consciente
nuestra mente recordando
paso a paso va evaluando
si lo pensado es coherente.
La lógica tranquiliza,
nos ayuda a no dudar,
uno siente que al pensar
no da puntada sin hilo
y se queda más tranquilo
porque puede continuar.
La lógica tranquiliza;
pero puede fracasar,
porque si el hombre al pensar
elige mal las premisas
hacia el error se desliza
y lo hace trastabillar.
Cuando el humano confunde
razones con emociones,
une mal los eslabones
y a sí mismo se encadena
recupera la esperanza
y renueva la confianza
en su propia inteligencia.
Y al confiar en la coherencia
que lo aleja del error,
se libera del temor
que lo induce a la violencia
e introduce en su existencia
la alegría y el amor.
Pero así he descubierto
que sin hacer ningún ruido
mientras se busca el sonido
se tropieza con lo cierto.
Primero fue el desconcierto,
nunca supe ser escriba,
pero ahora me divierto
apilando en esta estiba.
.
Si dudo del fundamento
y no es clara una noción,
con el verso experimento
y encuentro la explicación.
Yo postergo el sentimiento,
voy siguiendo la ilación
y me premia la emoción
cuando aclaro el pensamiento.
Fíjese como acontece:
la semilla aprisionada
en la tierra no labrada
nunca emerge ni florece;
nuestra mente se parece,
como tierra que se labra
al revisar las palabras
Esto sucede en la mente
que algunos llaman razón.
¿Pero por qué la emoción
nos complace gratamente
cuando sonido y noción
se asocian correctamente?
Como el pensamiento es una cadena de ideas, mientras se busca que la palabra con el sonido cumpla con la rima y la métrica de cada verso; simultáneamente se evalúa la coherencia de la idea de cada verso con las de los demás versos de la estrofa y con la idea global de la estrofa.
Sin embargo, persiste el interrogante de por qué existen las palabras que expresan la idea y al mismo tiempo incluyen los sonidos que permiten cumplir con la normativa de la versificación. Es decir, ¿por qué la armonía de los sonidos concuerda con la armonía de lo cierto? ¿Será por el origen, formación y evolución del lenguaje humano… o por la lógica?
¿Pero qué será la lógica? Busqué en el diccionario y en Google y no entendí nada. Por eso intenté con el verso y resultó lo siguiente:
En toda materia viva, animal o vegetal a la función que es normal se la llama fisiológica y eso sería la lógica a nivel intelectual.
Es la marcha natural de la mente que al pensar tratando de reflejar a lo real existente va ordenando lo evidente o cadena de razones que bosquejan lo real.
Si al orden de los por qué
en su cerebro lo encauza
el hombre entiende y prevé,
a la vez que la conciencia
pondera las consecuencias
de lo que está por hacer
y adecua su proceder
a la justa conveniencia.
La lógica como ciencia
se ocupa de la razón
y concentra su atención
en la misma inteligencia.
Intenta tomar conciencia
de los pasos que va dando
el seso que recordando
desecha las incoherencias,
ordena las evidencias
y siente si va acertando.
Aunque de un modo parcial,
no hace más que hacer consciente
lo que sucede en la mente
con la pesada condena
de falaces conclusiones.
Recordemos que al pensar,
el hombre entiende y prevé,
si al orden de los porqués
en su cerebro los encauza
como el orden de las causas
del fenómeno que ve.
Si el humano no recuerda
el orden y la frecuencia,
la importancia y la secuencia
en que influyen los factores,
incurre en muchos errores
y al actuar en consecuencia,
padece las consecuencias
del descuido y el error
y descree del valor
de su propia inteligencia.
Solamente la conciencia
del origen del error
le ayuda a ser previsor
y a evitar la reincidencia.
Si aprende de la experiencia,
Bueno, no aclaré mucho la cuestión; pero déjeme que lo piense mejor y el año que viene continuamos, después de las vacaciones.
Para comunicarse con el autor de esta sección pueden escribir a [email protected] y si tienen interés en leer las publicaciones anteriores del autor pueden consultar la versión digital del Diario Norte (Buscar: Al galope del verso).
Pedro Cuarenteno
Temas en esta nota

El silencio de San Martín en la era de la desinformación

Yo, argentino!

Retenciones, INTA y la foresto industria, en la mesa de debate
Retenciones, rutas e Inta

Producir o esperar el ocaso

Estamos en emergencia ambiental y no nos damos cuenta

La carrera de 2026










